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Una enfermedad desconocida está dejando los panales vacíos, justo cuando se recolecta la mielUn

amigo de David Roiz, apicultor de El Escorial, asiste impotente esta primavera que ya declina a

la muerte de casi todas su abejas. Los animales salen a por néctar y no vuelven, desaparecen sin

dejar rastro. Como él, los varios miles ganaderos españoles del hacendoso insecto están

profundamente preocupados. Sea la razón una enfermedad desconocida, el efecto de los insecticidas

o de la pertinaz sequía, lo cierto es que pueden haber desaparecido este año en España 300.000

millones de abejas, el 40% del total censado. De las silvestres, lógicamente más numerosas, no

hay datos. Ahora que llega el momento de catar las colmenas, de extraer su deliciosa miel

ayudados con humo ahuyentador y de un blanco traje de astronauta, la mayoría de los panales

aparecen vacíos. Con ello salen perdiendo las tostadas de nuestros desayunos, pero sobre todo

nuestro medio ambiente y hasta nuestra economía, pues las abejas son responsables de favorecer la

reproducción de los árboles frutales y los campos de girasol, por poner sólo dos ejemplos. Son

además el sustento de la mayoría de las aves insectívoras y hasta de los amenazados osos

cantábricos.

Trabajadoras infatigables, un tarro de miel necesita del ordeño del néctar de 2,5 millones de

flores. Además producen jalea real, polen, cera y un antibiótico natural llamado propóleo. Hasta

su picadura es medicinal, usada por Hipócrates para curarse el reuma y por Carlomagno para paliar

sus ataques de gota.

Queridos amigos, nos quedamos sin abejas y desconocemos la razón de tamaño desastre ¿Será éste un

aviso más del desequilibrio medioambiental que estamos provocando? ¿O las habremos exigido

demasiado? Ya lo dice el refrán, «las abejas hacen la miel y las moscas se la comen». Por no

hablar de los zánganos.

fuente: http://www.20minutos.es/