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Residuos cero, una meta ineludible
[10-ene-06] - La comercialización y los modernos sistemas de trazabilidad de la miel fueron el tema de un curso que dictó en el INTI el especialista alemán Cord Lullman.

Ningún productor de alimentos que quiera ganar dinero puede permitirse el desconocimiento de las exigencias sanitarias de la Unión Europea.

Este requisito convierte en ineludible la búsqueda de un permanente contacto con los centros internacionales de investigación dedicados a establecer parámetros cada vez más precisos de calidad y seguridad alimentarias.

En ese sentido, la visita de CordLullman, reconocido científico alemán experto en análisis de calidad de miel y miembro del Instituto de Análisis de miel de Bremem -un laboratorio privado de alimentos- se convierte en un hecho de especial significación para la apicultura argentina.

Lullman -que no en vano proviene de Alemania, el principal país consumidor de miel- es uno de los máximos referentes en lo que respecta a la actual legislación internacional de este alimento.

Invitado por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) dictó el curso "Trazabilidad y comercialización de la miel en la Unión Europea", donde brindó un panorama completo acerca de los principios, requerimientos y procedimientos de la seguridad alimentaria.

Lullman definió los alcances de la trazabilidad en el rubro apícola y destacó la importancia de éste procedimiento, basado en la recopilación de información que permite conocer la historia de un producto a lo largo de la cadena de producción del mismo.

Llevar a cabo un correcto sistema de trazabilidad de la miel -indicó Lullman- significa desarrollar un sistema de generación y control de registros de todas las actividades que se realizan en cada una de las etapas de producción, cosecha, extracción, fraccionamiento, venta, exportación y venta del producto al consumidor.

En nuestro país los productores comercializan la miel, vendiéndola al acopiador, al fraccionador, a la industria o al exportador.

Algunos apicultores fraccionan y colocan el producto en comercios minoristas. Otros exportan la miel en forma directa.

Corresponde al Senasa la misión de asegurar la sanidad y calidad de los productos. Este organismo actúa como interlocutor de los servicios sanitarios de los países importadores a quienes les debe certificar la exportación de los productos acorde a sus exigencias.

Todo ello adquiere suma importancia desde el momento en que se tiene en cuenta que el de la apicultura es un rubro que depende más que otros del consumo externo (la producción de miel argentina se destina casi en su totalidad, un 95 por ciento al mercado de exportación).

"El promedio mundial de consumo, que es de 220 gramos -aseguró el especialista- va creciendo sin parar". Ello se evidencia en países como Alemania, donde se consumen 1,4 kilos por cabeza por año.

"Allí este alimento, que junto con la leche y el pan es uno de los más citados en la Biblia tiene una presencia constante en la vida cotidiana.

"Ningún germano -observó Lullman- endulza ya su taza de té con cucharadas de azúcar, sino de miel."

Los principales importadores de miel son Alemania, Estados Unidos, Japón, Francia y Reino Unido.

Lullman señaló que "antes, el competidor de la Argentina era China, pero este ha bajado sensiblemente la calidad".

Según se desprende de los datos suministrados por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) la certificación de exportaciones de miel, en el primer mes de 2005, sumaron 5563 toneladas por un valor de 7.694.000 dólares, registrando un crecimiento del 49 por ciento en volumen y del 142 por ciento en divisas con respecto a las 2.295 toneladas y 5.153.000 dólares registradas durante el mismo periodo de 2004.

Tolerancia cero.

Dejó en claro que la permanencia de la miel argentina en el mercado internacional depende de que se logre una absoluta eliminación de residuos. Se entiende por residuos, aquellas sustancias que contenga la miel que no son naturales. La Unión Europea ha establecido una suerte de "tolerancia cero" respecto de toda presencia de estos.

Según las directivas europeas las mieles ingresadas en el bloque deben cumplir con ciertas características dentro de las cuales están determinados los límites máximos de residuos. Específicamente para drogas como sulfas, tetraciclinas, fenol, amitraz o cumaphos están determinados los limites máximos según cada uno de los casos.

"La calidad de la miel argentina -señaló Lullman- es muy buena, pero es necesario que los productores apícolas argentinos pongan todas sus energías en la total eliminación de todo tipo de residuos. Deben, ante todo, escuchar al importador y no tener dudas acerca de lo que este realmente necesita".

Tambores de miel debidamente identificados.





 
 
 
 Autor
  B. Vedia Olivera
Corresponsal La Nación