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SANTA
FE.- Una mayor confianza en los productos, que son totalmente
naturales y están certificados, fue una variable indispensable
para empezar a trabajar con miel orgánica. Algunos apicultores
santafecinos se animaron a transitar por este camino, hicieron una
fuerte apuesta y hoy están recogiendo los frutos de su propio
trabajo.
Hace dos años, diez productores de esta provincia (de Vera, Nueve
de Julio, La Capital, San Javier y Garay) se juntaron, aunaron
esfuerzos y formaron Organic Honey Bee Group (consorcio de
cooperación), el primer grupo asociativo que se constituyó en la
Cámara de Comercio Exterior de Santa Fe. Así, comenzaron a
establecer criterios, determinar las condiciones adecuadas para
comercializar su producción (certificada por Food Safety SA) y
garantizar a los consumidores que la miel orgánica se obtiene a
partir de un sistema de producción que es sustentable, por medio
del manejo racional de los recursos naturales.
Hasta 2005, el 24% de las colmenas de Santa Fe estaba bajo
seguimiento; en Entre Ríos, el 17%; en Buenos Aires, el 16%; en Córdoba,
el 11%, y en Chaco, el 8%. A partir de ese momento, la provincia
empezó a liderar esta actividad, dejando en segundo lugar a la
entrerriana, según el Senasa.
Para Roberto Giudicatti, coordinador institucional de Organic
Honey Bee Group, "este crecimiento se dio a raíz del propio
desarrollo que se produjo dentro de este grupo, del entusiasmo de
otros que empezaron a interesarse y de la mayor difusión de
información.
De las 8136 colmenas bajo seguimiento que están registradas en el
organismo nacional de sanidad, "cerca de 5000 pertenecen a
apicultores de este consorcio. Por lo tanto, "estamos
totalmente convencidos de que Santa Fe seguirá por buen tiempo
liderando esta tendencia, a pesar de que "Corrientes, Chaco,
Santiago del Estero, Formosa, Mendoza, San Luis y Misiones, entre
otras provincias, también están trabajando muy fuerte con esta
actividad.
La cosecha de miel orgánica se extiende desde septiembre hasta
abril. "Comienza con la llegada de la primavera en el área
de montes; durante octubre, noviembre y diciembre continúa en las
partes de pradera, y termina en abril en las zonas de islas. De
esta forma, "el consorcio recolecta su producción en el
transcurso de ocho meses, ofreciendo distintos tipos de mieles orgánicas,
precisó Gabriela Nardoni, productora y encargada del área
comercial del consorcio.
En promedio, cada apicultor obtiene 30 kilos de miel por colmena.
Sin embargo, "hoy, este rendimiento se ve afectado por la
sequía. Tan sólo por dar un ejemplo, por segunda temporada
consecutiva, la producción de miel orgánica en la isla tuvo
rendimientos muy bajos (entre 8 y 15 kilos por colmena) . Por lo
tanto, "si cambiaran las condiciones climáticas se obtendrían
algunas mejoras, advirtió Nardoni.
A diferencia de lo que ocurre con la apicultura convencional, en
la orgánica se requieren trabajadores "que cuiden muy bien
cada uno de los detalles -en el manejo de la colmena, en las salas
de extracción y en el traslado- porque hay mayor rigurosidad que
cumplir. Lamentablemente, éste es uno de los problemas que los
apicultores deben resolver. Por lo general, "la gente que se
emplea en esta actividad cuenta con una educación muy
rudimentaria. Por eso, "nosotros mismos tenemos que
prepararlos y capacitarlos, resaltó Nardoni.
Un mercado joven
A raíz de que el mercado de productos orgánicos "es muy
nuevo, se pueden encontrar variaciones hacia arriba o hacia abajo
de los valores que se están manejando en la actualidad. Más allá
de esto, "hay una diferencia de precio con respecto a los
valores de la miel convencional, reconoció Giudicatti. Durante la
temporada actual, "el productor recibió entre US$ 2,20 y US$
2,40 por kilo de miel orgánica a granel destinado a la exportación.
Mientras que en el mercado interno esta cifra se elevó levemente,
ubicándose cerca de los US$ 2,80 o US$ 3,20 el kilo de esta
producción.
En muchos casos, "la miel orgánica cuesta entre un 20 y un
30% por encima del precio que tiene el producto convencional,
precisó el productor. Todo esto genera una gran expectativa entre
los apicultores. Desde el Organic Honey Bee Group llegan a la
Comunidad Económica Europea y están analizando la posibilidad de
ingresar en otros países como Estados Unidos y Japón.
Afortunadamente, la demanda que existe en el mundo está
relacionada con el tipo de producción que el consorcio
santafecino está en condiciones de ofrecer, teniendo en cuenta
las distintas variedades que hacen. "Tenemos tres tipos de
mieles orgánicas y así podemos satisfacer a diferentes mercados.
Por ejemplo, "Estados Unidos requiere mieles claras; mientras
que otros prefieren las mieles más oscuras, que se obtienen en la
zona de islas o en la de monte, acotó Nardoni.
Desde el Programa Apícola Provincial mencionaron que "los
apicultores orgánicos deben contar con un acompañamiento oficial
que posicione al producto en el mercado internacional,
desarrollando operadores que trabajen, específicamente, con miel
orgánica.
Los que deciden dar sus primeros pasos en la apicultura orgánica
deben saber que los apiarios tienen que colocarse en áreas que
estén distantes (un radio de 3,5 kilómetros) de cualquier agente
contaminante y que el manejo de las colmenas se debe hacer de una
manera natural. Ya que para obtener la certificación "hay
que demostrar de qué forma se ha trabajado durante una etapa de
transición que se extiende por dos años, recordó Giudicatti.
Desde el consorcio santafecino se recomienda comenzar a trabajar
con una unidad mínima de 500 colmenas. "Mantenemos una media
un poco superior a lo que es la apicultura convencional, porque si
bien hay una buena diferenciación en precios; hay un impacto
importante del medio ambiente que puede afectar los rendimientos y
una inversión inicial mayor.
Al respecto, el coordinador institucional de este grupo de
productores puntualizó que "hay que hacer frente al costo de
traslado, ya que la actividad se realiza en zonas alejadas; al
valor de la certificación que, básicamente, es de $ 6000,
dependiendo de las características de cada productor (cantidad de
inspecciones, forma de sortear los distintos pasos, etc.) y un
monto fijo, de aproximadamente, $ 2000 por año que debe abonar
para mantener el estatus. A esto, "hay que sumarle lo que se
invierte en el mantenimiento de las colmenas donde las curas
sanitarias deben realizase con productos orgánicos y en las salas
de extracción que tienen que estar habilitadas.
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