CALIDAD
DE MIEL
La
Ing.Agr. Andrea Janín, de la SAGPyA
(Dirección de Alimentación), se refirió a
las reglamentaciones y nuevas tendencias
en el mercado de la miel. Durante su
disertación, explicó que, la mayor parte
de los alimentos llegan al consumidor a través
de un complejo proceso de actividades, que
incluyen la producción primaria, su
manipulación posterior a la cosecha, el
procesamiento, el almacenamiento, el
transporte y la distribución, incluida la
venta al por menor.
A
pesar que los principios higiénicos para
la manipulación de los alimentos no han
cambiado desde que se establecieron las
primeras legislaciones, el intercambio
entre países ha generado la aplicación
de estos principios con mayor rigor y de
la aplicación de Sistemas de
Aseguramiento de la Calidad.
La
miel no escapa a esta realidad y a la
tradicional exigencia de calidad higiénico-sanitarias
mínimas para su venta (determinación del
porcentaje de humedad, HMF, acidez), se
han sumado consideraciones respecto a la
presencia de residuos y contaminantes.
Basándose
en las exigencias de los países
compradores de miel argentina
(especialmente de la Unión Europea), el
SENASA ha establecido el Plan de Control
de Residuos e Higiene de los Alimentos
(CREHA) para la miel, que abarca el
control de residuos de medicamentos
utilizados para las enfermedades de las
abejas, plaguicidas, contaminantes y
adulteraciones (parámetros
cuantitativos).
Otras
exigencias que también están imponiendo
actualmente los mercados compradores están
relacionadas con la genuinidad,
la trazabilidad (conocer el
recorrido del producto desde su origen
hasta el destino final) y la implementación
de sistemas de aseguramiento de la calidad
(parámetros cualitativos), además
de la presencia de residuos de antibióticos
y/o agroquímicos, como se explicó
anteriormente.
El
1° de enero de 2002 se comenzó a
implementar el sistema de trazabilidad en
nuestro país, que consiste en la identificación
de los tambores con el Número de
RENAPA (Registro Nacional de Productores
Apícolas, Resolución SAGPyA N°
283/2001).
Es
importante destacar que en el marco de
este sistema está previsto implementar el
registro de los establecimientos en los
que se procesa la miel y desarrollar
planes sanitarios acordes para cada región.
Cabe
resaltar que del total exportado por
Argentina, más del 98% se comercializa
como miel a granel, sin agregado de valor.
Es un "commodity" que se ve
afectado en forma directa por las
fluctuaciones del precio internacional. En
la medida que los productos no se
tipifiquen, ya sea por parámetros
cualitativos o cuantitativos, será difícil
obtener precios diferenciales en el
mercado.
Por
lo tanto, se hace casi imprescindible el
trabajo mancomunado entre las
instituciones públicas y privadas
vinculadas al sector apícola para brindar
el asesoramiento y la capacitación
adecuada para lograr un mejor
posicionamiento de las mieles argentinas
en el mundo.
Con
este punto como uno de sus principales
objetivos trabaja el "Comité
Consultor/Asesor Apícola" que
coordina la SAGPyA, y en el que participan
organismos nacionales, Gobiernos
provinciales, entidades privadas que
agrupan a los productores, exportadores,
fraccionadores, y Universidades.
GENETICA
Y PRODUCCION
El
panel de referencia fue presentado por el
Med.Vet. Emilio Figini quien resaltó los
trabajos realizados por el PROGRAMA DE
MEJORAMIENTO GENETICO (MEGA), del PROAPI,
desde sus inicios, coparticipando a
productores de Material Vivo Certificado
de la Cooperativa "Los
Manantiales" de San Rafael, Mendoza.
Figini
mencionó que hace 12 años se inició el
Programa de Mejoramiento Genético (MeGA)
con el apoyo de Apicultores del Sudeste
Bonaerense, preocupados por la falta de
adaptación de las abejas que estaban
utilizando. Se trabajó intensamente en la
obtención de abejas con alto
comportamiento higiénico, alta
prolificidad y buena adaptación al
ambiente.
Para
que esta genética este disponible para
los productores, se desarrollaron los
protocolos para la producción de
material vivo certificado, trabajando
con empresas que estaban dispuestas a
aceptar este desafío.
El
termino material vivo se utiliza para
referir a todos los productos que están
constituidos por los elementos vivos de la
colmena y que tienen valor comercial. Bajo
esta denominación ubicamos a celdas
reales, reinas fecundadas, núcleos,
paquetes de abejas y cámaras de cría.
Todos estos productos obtenidos aplicando
tecnologías limpias, las puede encontrar
en el mercado identificadas con el sello
de calidad PROAPI.
Luego
de cinco años de selección, esta genética
significativamente superior para la región,
se extendió a todo el país con seis
Centros Regionales de Evaluación y
Multiplicación y el desarrollo del
SoftApi. Al promediar los 90 se trabajó
intensamente en la puesta a punto de la
tecnología de producción de material
vivo, y el desarrollo de los Protocolos de
Producción. Con todos estos elementos se
organizó el sistema de aseguramiento
de la calidad. Esta tarea se
desarrolla de manera preponderante con
empresas establecidas en regiones
extrapampeanas.
Las
empresas productoras de material vivo
certificado, se ubican en lugares como
Tucumán, San Rafael (Mendoza), Monte
Caseros (Corrientes) o Carrilobo (Córdoba).
La conjunción de lugares con floraciones
tempranas, oferta de polen generosa, un
clima benigno y un grupo de apicultores
con decisión de afrontar el desafío,
hacen posible que el material primicia,
llegue a las zonas de producción de miel
de 45 a 60 días antes de la mielada para
garantizar una buena cosecha.
De
ese modo se logra genética de alta
producción, en un envase seguro y
entregada en el momento justo, una fórmula
que solo deja al azar: el tiempo. Todo lo
demás lo controla el apicultor. Adrian
Mathez, Guillermo Olmedo y Genaro Molina,
tres de los integrantes de la Cooperativa
de Trabajo "Los Manantiales",
contaron la evolución, desde su inicio en
1993 con 300 colmenas de un subsidio
PROSOL. En 1995, decidieron dedicarse a la
producción de reinas fecundadas y al año
siguiente comenzaron a trabajar con el
PROAPI, incorporando tecnología de
producción y la genética seleccionada
del Programa MeGA. En 1997 comenzaron a
trabajar en la producción de material
vivo certificado, siguiendo los protocolos
PROAPI, con auditorías externas. Durante
la temporada 99-00, vendieron 3800 reinas
certificadas. En siete temporadas
incrementaron la venta de reinas
fecundadas de 300 a 6200 e incorporaron
paquetes de abejas como producto
comercial. El principal destino de su
producción es la Provincia de Buenos
Aires y son la única empresa del país
que ha exportado reinas fecundadas a
Italia.
PROBLEMATICA
DE VARROA Y LOQUE AMERICANA
El
panel de Sanidad fue desarrollado de
manera conjunta por la Lic. Graciela Rodríguez
(INTA EEA H. Ascasubi, PROAPI), el Med.
Vet. Emilio Figini (UNCPBA, PROAPI) y el
Dr. Marcelo del Hoyo (UNCPBA, PROAPI).
Se
remarcó la importancia de considerar los
problemas sanitarios en el manejo apícola,
ya que existen ocasiones que se aducen
problemas sanitarios, cuando en realidad
se tratan de inconvenientes derivados de
la manipulación de las colmenas. Por otro
lado, varias prácticas de manejo
previenen el desarrollo de afecciones
sanitarias.
Se
definió al manejo como la planificación
de la empresa apícola. Planificar
significa establecer el objetivo de la
empresa y trazar el camino para llegar
hasta él. Para planificar se deberá
conocer el sistema de producción,
identificar sus componentes e
interacciones y establecer las medios para
modificarlas. Por último es
imprescindible obtener y analizar toda la
información posible que surge de la
aplicación del manejo y con los
resultados se podrá ajustar la
planificación.
Del
conocimiento y el respeto de las
condiciones de confort de las colmenas
surgirán las recomendaciones de cómo
manejarlas en cada momento del año. De
manera que lo que hagamos en contra de las
abejas facilitará la aparición,
propagación y daños provocados por las
enfermedades.
Se
abordaron las problemáticas de las
enfermedades Varroasis y Loque americana,
enfatizando en ambos casos los ejemplos
documentados de desarrollo de mecanismos
de resistencia por parte del agente causal
y el riesgo de perder mercados por la
contaminación de los productos de la
colmena. Las características inherentes a
cada principio activo alertan sobre su
afinidad por diferentes productos de la
colmena, periodo de degradación y detección.
Utilizando
como único elemento de control los
acaricidas o antibióticos, se han
presentado los inconvenientes
anteriormente mencionados, de manera que
es necesario ser más precisos,
desarrollando esquemas de control que
contemplen: la rotación de los
principios activos; la realización de prácticas
de manejo; la aplicación de productos orgánicos
y el monitoreo del nivel poblacional, sin
perder de vista el desarrollo de abejas
resistentes.
Justamente
a esto se refiere el Control Integrado
de Plagas, que consiste en mantener la
población plaga reducida, minimizando los
daños económicos y sin riesgo para la
salud humana y el ambiente. Requiere de
una selección estratégica de métodos de
control, de los cuales los químicos son
uno de ellos y al mismo tiempo conocer y
entender la biología de la plaga y los
niveles en que causa daño económico.
El
manejo Integrado requiere que cada
apicultor conozca detalladamente la plaga,
acerca de la oportunidad de usar
determinados principios activos, para
decidir qué estrategia utilizar; cuándo
reemplazarla y aprender a convivir con una
población controlada. El apicultor tiene
la responsabilidad de tomar decisiones,
asumiendo un mayor riesgo.
No
existe un único esquema para el manejo
integrado de plagas, sino que variará
dependiendo de la pericia del apicultor,
de la información de que dispone, de la
situación zonal, de su fuente de
información, etc.
EXPERIENCIAS
ASOCIATIVAS EN PRODUCCION Y
COMERCIALIZACION
Fueron
presentadas por el Sr. Julio Lombardero,
presidente de la Federación de
Cooperativas Apícolas (FACAP) y por el
Ing. Javier Caporgno, agente de proyecto
del programa Cambio Rural de INTA CERES.
(Sta. Fe)
Con
mucho esfuerzo la FACAP ha logrado
realizar las primeras exportaciones de
miel, teniendo como objetivo pagar un
precio promedio para todos los productores
integrantes del sistema, dicho monto se
define durante la realización del
Congreso anual, donde se presenta el
resultado económico. Por otra parte,
defienden con firmeza los intereses de los
productores .
El
Ing. Caporgno comentó sobre los inicios
de esta experiencia, en 1999, cuando pequeños
apicultores de la zona central de Santa Fe
y el este de Córdoba, decidieron
organizarse para competir en los mercados
más exigentes, e iniciaron un trabajo inédito
en la apicultura argentina. Este desafío,
que involucra a instituciones, organismos,
profesionales y productores, consiste básicamente
en el armado de un sistema de organización
y control de todo el proceso de producción
y comercialización de miel bajo estrictos
protocolos de calidad.
Los
primeros resultados obtenidos resultan
altamente satisfactorios, con incremento
de la producción, reducción de costos y
mejores precios de la miel comercializada
como consecuencia de la exportación
directa a diferentes mercados y la oferta
de un producto diferenciado. Pero
fundamentalmente los Apicultores del grupo
SUR han logrado un flujo de producto bajo
estrictas normas de calidad y trazabilidad
desde cada uno de los apiarios hasta el
puerto de destino, con este sistema
colocan a la miel Argentina por encima de
nuestros principales competidores (China y
México).
Otro
de los logros es la disponibilidad de un
sistema de calidad y un canal comercial
abierto a nuevos grupos del centro del país
en el convencimiento de que cuanto más
productores se sumen a esta forma de
trabajo se tiende a una mayor organización
de la actividad, iniciando el camino que
la apicultura argentina deberá transitar
hacia segmentos del mercado de mayores
precios relativos, garantizando una mayor
competitividad de los pequeños
apicultores.