¿Que pasa con
la miel ?
En
esta época de ferias y conferencia donde los apicultores solemos encontrarnos,
muchos se me acercaron preguntándome
el por que del bajo precio de la miel y si esta situación continuará.
¿Que
pasa con la miel?
Todo
el que produce un bien, cualquiera sea. Desde un tornillo a la maquina más
complicada, o en nuestro caso que producimos miel, tienen dos mercados donde
vender los productos.
El
mercado interno (nuestro país) o el mercado externo (un país extranjero).
Lamentablemente
nosotros desde el vamos corremos con desventaja, ya que nuestro mercado interno
es casi inexistente.
¿Esto
es realmente así?
En
parte si.
Es
cierto que hubo pocas campañas para promocionar la miel (ni que hablar de los
otros productos apícolas), pero basta ver la cantidad de mieles envasadas
adulteradas que hay en nuestro mercado interno, la cantidad de productos donde
la miel figura como ingrediente de los mismos (yogures, licores, alfajores,
helados, chocolates, cigarros, champús, cremas, postres, repostería, etc.) que
si se usara realmente miel, tengo la seguridad de que nuestro saldo exportable
bajaría significativamente.
¿Cómo
nos beneficiaria a nosotros los apicultores?
Al
tener la opción de vender en ele mercado interno primero tendríamos más
clientes y esto nos permitiría elegir a cual de los mercados venderle; sabemos
que estos mercados son cíclicos, donde en algunas épocas hay mejores precios
en el mercado interno y otras en el mercado externo, dependiendo de las políticas
económicas internacionales y nacionales imperantes en cada momento.
Esto
nos permitiría tener siempre alguna de las alternativas y no como ocurre
actualmente que solamente estamos atrapados al mercado externo, además produciría
mayor demanda, lo que podría traducirse en determinados casos en un aumento del
precio.
Pero
esto de tratar de controlar la venta de miel adulterada ¿es posible de llevar a
la practica o es una fantasía más?
Lo
más difícil esta hecho, que son las leyes; el Código Alimentario Argentino es
bien claro al respecto; solamente hay que cuidarlo, ya que varias veces han
tratado de cambiarlo.
Pero
la parte de control y penalidades es la que no funciona y con las buenas
intenciones nos han demostrado que no alcanza; basta ver las revistas tanto apícolas
como de defensa al consumidor que han hecho denuncias de mieles adulteradas con
señas y pelos y éstas no solamente continúan, sino que han acrecentado su
venta.
¿Y
qué tendría que hacer el estado?
Los
interesados somos nosotros y somos nosotros los que tendremos que producir los
cambios necesarios.
¿Y
como hacerlo?
Muchos países han tenido este problema y lo han solucionado, es solo cuestión de copiar la forma que más se adapte a nuestras posibilidades o idiosincrasia.
Esto es parte de un articulo que escribí en esta revista en el mes de mayo de 1998, esto me paso por la memoria cuando concurrí a la feria de Azul y las preguntas de los apicultores seguía siendo las misma que aquellas del año 1998.
Y me vino a la memoria de otro artículo escrito en el año 1996, cuando escribía
Argentina
fue el único país con stocks disponibles considerables y por eso domino el
mercado mundial (expresaba el Sr. Ian Sinclair Ministro de la Industria Primaria
en el 1º Congreso Australiano de Apicultura de octubre de 1972.
Y
esto lo hicimos y nos dio resultados positivos ¿Cómo es posible que no lo
volvamos a hacer ?
Veamos
otras experiencias de organización en otros países:
Nueva
Zelanda y Australia son los únicos países que tiene una organización
estaturia para
la
exportación de miel
La
industria apícola Australiana no puede clasificarse como una de las mayores
industrias de materias primas de ese país, sin embargo ellos saben que tiene
una gran importancia para la economía rural pues de ella consta la polinización
de muchos cultivos.
Se
evalúa que la producción Australiana de los cultivos polinizados con insectos
representa muchos millones de dólares anualmente y la mayor parte de esta
polinización se debe a la abeja melífera.
Ahora
veamos un poco de historia. En 1960 muchos apicultores Australianos empezaron a
estar preocupado por el descenso registrado en su profesión.
Durante
algunos años habían intentado fortalecer su posición a través de la
actividad desarrollada por el Instituto Australiano de miel y otros consejos que
dieron buenos resultados, pero por ser organizaciones benévolas no fueron
apoyadas desde el punto de vista material y por eso fueron impotentes ante las
dificultades crecientes que tiene la apicultura,
Los
precios que recibían del extranjero eran muy reducidos, al igual que las ventas
en el mercado interno, no existía ninguna colaboración entre los exportadores,
apicultores y estado.
En
conclusión reinaba un gran lió.
En
1963 se creo el Comité Australiano de la Miel, que tiene una función de
coordinación pero no atribuciones para adquirirla.
Entre
sus principales funciones se encuentran:
1)
controlar la exportación de suerte que las empresas privadas puedan
funcionar en las mejores condiciones y sean defendidas en contra de la reducción
de los precios.
2)
Promover la venta de la miel, tanto en el mercado interno como externo.
3)
Promover las investigaciones en problemas que se refieren a la producción
de miel y a la calidad de la misma.
4)
Más tarde cuando el comité fue capaz de solucionar sus problemas
satisfactoriamente, recibió la tarea de : - otorgar apoyo financiero, que
forman stocks destinados a absorber los excedentes temporarios de producción,
ayudando de esta manera a los esfuerzos de mantener el mercado a los precios más
elevados.
La
Industria de la miel en Australia no recibe ninguna subvención por parte del
gobierno.
En
síntesis este comité formado por productores, exportadores y miembros del
Ministerio de Agricultura, se reúnen anualmente para estudiar los movimientos
del mercado internacional de la miel, de las divisas, y luego disponen las
ventas reguladas, tanto en el mercado interno como externo, permitiendo de esta
manera sostener los precios de la miel.
También
organizan la promoción de los productos apícolas.
Lamentablemente esto parece ser cíclico en nuestro país, ahora que tenemos precios bajos de la miel, todos reclamamos a las organizaciones intermedias, al estado y a cualquiera que se nos ponga en el camino, que nos resuelvan los problemas. La culpa la tiene todos los demás, el estado, las entidades intermedias, los exportadores o los acopiadores pasan a ser enemigos y responsables de todos nuestros males.
Pero somos nosotros los que no nos organizamos, que nos quejamos de las entidades pero no participamos y cuando vuelven los buenos precios nos olvidamos de todo y todos somos buenos amigos.
Al no estar organizados dependemos de lo que pase fuera y podamos tener una ventaja.
Por ahora no se vislumbra ningún aumento del precio de la miel, tanto envasadores, acopiadores y exportadores extranjeros y nacionales están sacando stock propio; la única perspectiva buena para nosotros es la adversidad que les pueda pasar a los otros países productores de miel.
España esta con graves problemas por la sequía, y una gran cantidad de colmenas muertas, sin saber efectivamente a que atribuirlo.
Se habla de malas cosechas de otros países productores y de grandes inundaciones en China. Esto podría mas tarde favorecer un aumento en el precio de la miel, pero todavía falta mucho para que terminen sus cosechas y poder hacer un pronóstico.
Esperemos que la próxima vez pueda escribir sobre la organización y manejo de nuestra producción.
Hasta la próxima