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 Gacetas

 

 

Editorial 594

 

 

Hay un conocido dicho que señala que la estadística es la ciencia que predice que si hay una persona que se comió dos pollos y otra que no comió ninguno, en promedio, cada persona ha comido un pollo. 

Este dicho es muy simple y mordaz pero parece ser la técnica utilizada por Organismos Oficiales que señalan en diversos medios de prensa masiva que las exportaciones apícolas han aumentado un 120 % en volumen y un 32 % en valor con respecto al 2004. Pero que sucede si comparamos las cifras con el mismo periodo del año 2003, las exportaciones de miel del primer bimestre han disminuido en un 46% en volumen y representan solo el 33,6 % del valor pagado.

 

Si trasladamos los precios a campo, en el año 2003 al apicultor le pagaban por cada kilo de miel de 5 a 6 pesos a “culata de camión” (pago efectivo cuando se cargaba la miel), mientras que hoy los mejores precios que se han pagado rondan los $ 2,60 por kilogramo. A la vez la comercialización sigue estando muy dificultosa ya que primero deben tomarse muestras, luego analizarlas (existiendo numerosas denuncias de manipulación de datos por parte de acopiadores y exportadores de miel) y recién poder venderlas en un mercado donde la incertidumbre es la que manda.

 

El problema de residuos, más allá de ser una medida netamente paracomercial por parte de nuestros compradores (específicamente la CE), han producido un cambio tan grande dentro del sector apícola argentino que no solo ha relegado los precios, sino la forma de comercialización y a la vez las metodologías de manejo de las colmenas.

Hoy nadie duda que hay que cambiar la forma de producir lo que puede ser a través de protocolos de trabajo privados u oficiales, elaborando un producto trazable, en salas habilitadas por SENASA para obtener una suerte de reaseguramiento de calidad.

El cómo llegar a esto, se hace un poco más difícil ya que conlleva un trabajo extra en un momento donde la inversión no es acompañado por los precios.

 

La visión de los apicultores es dispar, para los que se iniciaron o crecieron en producción en el ultimo quinquenio la realidad actual es demoledora, pues la gran rentabilidad por la cual se involucraron como apicultores ya no existe. Para los que tiene muchas temporadas encima es volver a la normalidad de precios pero con una alta demanda de requisitos para poder producir.

 

La búsqueda de salidas que planteen un nuevo equilibrio sectorial tiene varias puntas, si bien somos concientes que no existen medidas mágicas, hay aportes desde el estado que serian necesarios. Por un lado ser más concientes de la realidad de cada sector, tener unas retenciones del 10% con la miel a U$ 2,3.- FOB/Kg. no es lo mismo que a U$ 1,3.- FOB/Kg., más si a esto le sumamos que nuestros principales compradores le aplican un arancel de ingreso del 17 % a la miel Argentina. Esto muestra que no solo competimos contra países subvencionados, sino que por el contrario tenemos un peso del 27 % contra los valores de producción de los países Europeos.     

México ha obtenido, a través de tratados bilaterales, arancel 0 % para la exportación de miel a la CE, por un cupo de kilogramos que ha la fecha no pudo cubrir.

 

El apoyo técnico desde el estado también requiere inversión, no se puede hablar de planes sanitarios apícolas que cuentan con la buena voluntad de técnicos oficiales y privados que sin recursos tratan de dar respuestas a los apicultores.

 

Desde el sector productor la falencia de conciencia de agremiación es la base más endeble para poder regular políticas sectoriales tanto técnicas como comerciales que brinden al menos un sector estable y predecible, quizás algo utópico en este país.

 

El camino hoy es coyuntural entre estado, apicultores, comercializadores y productores de insumos. Todos conocemos el problema, pero ningún eslabón por si solo puede encontrar la solución, de porque el tercer productor mundial de miel tenga ciclos tan desiguales de precios.    

 

 

Pto. Apic. Lucas Martínez

Presidente – Sociedad Argentina de Apicultores

 

* Los valores y volúmenes de exportación han sido extractados fielmente de “Síntesis Apícola” editado por la SAGPyA.