Pasión, compromiso y responsabilidad: un estilo de vida
Durante la Expo Miel de Azul, que se desarrolló en los
primeros días del mes de junio de 2004, tuve la oportunidad de conocer a la señora
Ester Vega de Ríos y a su esposo, el señor Néstor Domingo Ríos, ambos
productores de la zona de 9 de Julio desde hace aproximadamente 40 años.
Junto
a su hijo Javier, apicultor también, atienden cerca de dos mil colmenas
ubicadas en distintas zonas de las provincias de Buenos Aires, La Pampa y San
Luis.
La
señora Ester me contó que en la década del noventa delegaron en su hijo la
atención de las colmenas, quien desde entonces, atendiéndolas personalmente
con buen manejo, y utilizando medicamentos aprobados para las distintas curas
estaciónales, logró incrementar su número año tras año.
A
fines de los noventa y por motivos ya conocidos, la actividad se tornó poco
rentable, por lo que su hijo, al igual que muchos jóvenes argentinos, comentó
sus deseos de probar suerte en el exterior.
Doña Ester y su marido, para evitar que Javier emigre a
otras tierras, decidieron volver a la actividad, convirtiéndola en pilar de la
unión familiar, en la que el esfuerzo conjunto les permitió sortear aquellos
malos tiempos.
Con esta decisión y con todo el sacrificio que implicó, la
familia Ríos logró insertarse en el sistema económico con un emprendimiento
completamente en regla. Siguieron apostando a la actividad reinvirtiendo sus
ganancias y hasta obtuvieron un préstamo bancario para la modernización de
equipos e instalaciones.
Pero muchos de estos proyectos quedaron truncos, como la
ampliación de un galpón hoy a medio construir, porque la situación se volvió
a tornar desfavorable e inesperadamente su cosecha resultó afectada con niveles
no permitidos de nitrofuranos.
El compromiso de esta
familia apícola de encontrar una solución al problema que no sólo atraviesan
ellos sino la Apicultura Argentina, los llevó, el 4 de mayo último, a
participar de una reunión de productores y vecinos de 9 de julio con la
diputada nacional María del Carmen Alarcón y los diputados Jesús Blanco y
Miguel Saredi, en la cual se entregó un petitorio que, entre otras cosas,
incluye el rescate de los tambores de miel con nitrofuranos y la exigencia al
Estado de que se haga cargo de esta tarea con los recursos que recibe de las
retenciones del 10% a las exportaciones.
A pesar de esta actitud
de lucha y el reclamo constante a los gobernantes para poder mantenerse en la
actividad y hacer frente a los compromisos económicos asumidos, persiste la
incertidumbre sobre cómo revertir la situación en el campo y en sus colmenas.
Aunque tienen tomada la
decisión de ir trasegando sus abejas a colmenas con materiales inertes
minuciosamente sanitizados y colocando cera estampada nueva, nadie les asegura
que sea ésta la solución al problema de los nitrofuranos, aún los que ahora
no le permiten vender su producción.
Este problema requiere
de una solución inmediata por parte de todos los involucrados para evitar que
la comunidad apícola quede nuevamente desamparada ante seguras exigencias que
vendrán en el futuro desde los mercados internacionales. Y las soluciones deberían
comenzar con políticas claras acerca de qué que hacer y usar en las colmenas
para no tener luego sorpresas en los análisis del producto ya envasado.
La
historia de esta familia es la historia de muchas familias que hacen de la
Apicultura Argentina un estilo de vida.
Eduardo
Martínez