Editorial
Nadie se imaginó que 1ppb de algo pudiera producir tal cambio. Muchas veces, en este espacio, pronosticábamos los cambios que podrían ocurrir con la implementación de resoluciones y decretos en la apicultura. Lo cierto es que un residuo, que nadie sabe bien de donde viene, logró cambios profundos e inesperados en nuestro sector apícola.
Se termino el pago a culata de camión, la reserva en miel y el canje de nuestra miel por productos o servicios. Hoy quien tiene algo de miel no sabe si tiene una solución o un problema.
Los apicultores estamos ciertamente desorientados, el precio es bueno, la cosecha en general fue escasa, pero si tenemos residuos estamos quebrados sin saber en muchos casos de donde vino el golpe, ni que hicimos para merecerlo.
Pedimos acciones y respuestas de un estado ausente, que siempre trabajo mas por maquillar nuestra apicultura que por comprender y solucionar sus problemas más profundos, pues no los conocen y los pocos técnicos que los conocen saben que es un esfuerzo muy grande, que no se resolverá con dos o tres personas con buena fe en un organismo.
Nunca hubo ni existe una política clara para el sector. Actuamos luego de que pasa algo. Todos sabíamos que esto podía ocurrir, pues nuestros compradores se van aferrar de lo que sea para bajar el precio, es la ley básica de cualquier tipo de mercado.
Hoy exigimos que el SENASA tenga acciones claras, no que salga a cazar brujas, que busque de donde pueda provenir el problema y no que repita o lave culpas en los medicamentos artesanales que todos, inclusive los propios técnicos, sabían que existían y quienes lo hacían.
Que dejen su hipocresía de lado, emitiendo comunicados diciendo como tenemos que hacer las cosas, repitiendo como loros recetas que sirven solo para justificar su existencia.
Por favor no mientan mas, no den soluciones que saben que no existen, no agranden el problema ya que en este barco no va solo la apicultura Argentina, sino que están todos los apicultores a nivel mundial, hay alertas sanitarias, pero no solo de Argentina, también México, España, Alemania, Italia, Turquía y China.
Por otro lado se escucha la falta de organización que tiene los apicultores, la falta de dirigentes, casualidades que siempre hacen que cuando hay un problema se hable de esto y que surjan organizaciones apícolas como hongos después de la lluvia.
Mientas tanto SADA existe y sigue trabajando con el mismo espíritu que hace 65 años sus fundadores, apicultores como la que hoy la dirigen, tratando sin grandes desligues periodísticos de acercar la posición de los apicultores en busca de soluciones, informando del problema y pidiendo acciones desde el Presidente de la Nación hasta al ultimo técnico de SENASA.
Hace rato que nos tendríamos que haber puesto los pantalones largos, no solo los apicultores sino la Secretaria de Agricultura, el SENASA y todo organismo gubernamental que se digne trabajar en apicultura.
Los organismos oficiales deben trabajar por el apicultor argentino y no solo tratar de mantener los mercados, pequeña diferencia que hace que se planifiquen las cosas a mediano y largo plazo buscando los problemas desde la raíz.
Los apicultores argentinos debemos tratar de organizarnos y no correr como corderos individualistas, tratando de ver como se salva cada uno del problema sin darse cuenta que estamos todos en la misma bolsa.
El tema de los residuos seguirá produciendo cambios en la apicultura mundial, empecemos a bosquejar nuestra apicultura antes que los cambios nos dejen afuera.
Lucas Daniel Martinez
Vicpresidente
SADA