Hace pocos días el Presidente del SENASA firmó la resolución de trazabilidad de la miel, que obliga, a partir del 4 de agosto del 2004, a que todos los tambores de miel destinados a la exportación lleven inscrito en su zona planigrafiada el número de la sala de extracción donde fue “procesada” la miel.
A la fecha el área de Fiscalización de Lácteos y Apícola del SENASA no supera las 70 salas de extracción habilitadas que posee dicho número para inscribir en los tambores.
Es a simple vista una idea utópica que para agosto del 2004 haya unas 7000 salas habilitadas por el SENASA, no sólo por los costos que ello demandaría a los apicultores sino por simple matemática burocrática.
¿ En qué se inspiran los técnicos oficiales y funcionarios cuando generan estas resoluciones?. ¿ Por qué responden a cualquier problemática con una norma, resolución o ley como solución inequívoca?.
El problema es que se detectaron tambores con residuos y trazas de JMAF. ¿ Respuesta oficial?: una resolución que nos indica el origen de ese tambor para resguardar a los demás.
¿De que sirve esto?. ¿ En qué mejora nuestra producción apícola?. ¿ Qué resguarda?.¿ A quién beneficia esta medida?.
Como argentino me cuesta entender que personas capacitadas y ocupadas por el Estado Nacional en pos de mejorar la calidad de nuestros productos, que se trasladará en una mejor comecialización y por ende en el bienestar económico de los productores, siendo trasmitido ese beneficio a toda la comunidad, inviertan su sentido de la responsabilidad y trasladen los requerimientos externos en requerimientos directos del Estado sobre el ciudadano.
Hace no mucho tiempo, en las mismas oficinas de SENASA, conversando con un representante del sector tambero, me comentaba que la tan renombrada reforma tambera fue fulminante para su sector dejando a todos los medianos y pequeños tamberos fuera del sistema y por ende sin posibilidades de producir, pero para los técnicos del organismo su visión era tan diferente que lo señalaban como un logro tecnológico y de reconversión productiva digno de reafirmar, sin medir el costo social.
Esperemos que este caso no se repita en nuestro sector, ya sea porque los técnicos y funcionarios tomen conciencia del rol que deben desempeñar o porque los apicultores reaccionemos a tiempo.
Lucas Martínez
Vicepresidente
SADA