El control sanitario en otoño
Dr. Marcelo del Hoyo
Integrante del Proapi
Profesor Adjunto del Área de Producción Apícola de la Facultad de Ciencias Veterinarias de Tandil (UNCPBA).
Propietario de la Firma ARGENVAR
INTRODUCCIÓN
“Tanto va el cántaro a la fuente…” dice el dicho popular, y espero que esto nos sirva de lección. Traigo a colación esta frase para expresar que, nuevamente, reforzaré en este artículo las tareas sanitarias de otoño.
Todos los años los técnicos intentamos que los productores pongan en funcionamiento los mecanismos sanitarios correctos para que la mortalidad invernal disminuya, y que con esto se pueda disminuir de a poco el riesgo de contaminación de la miel por exceso de medicamentos correctivos de los desmanes sanitarios.
Por otro lado intento volcar, en estas pocas líneas, la información más actualizada del país y del mundo, por eso lo haremos en forma de consejos prácticos y de fácil aplicación.
LOS PROBLEMAS
En estos últimos años, el problema más importante de la apicultura nacional y mundial ha sido el Varroa, básicamente debido a la resistencia que este ácaro ha generado a los principales principios activos. Este hecho ha provocado que la mortalidad invernal en nuestro país haya aumentado considerablemente y que muchas otras enfermedades comiencen nuevamente a causar serios problemas (Loque Americana, Nosema, Cría yesificada y hasta la casi olvidada Loque Europea).
El problema de la resistencia se encuentra agravado por tres causas fundamentales, a saber:
1) El excesivo y hasta incomprensible uso reiterado de los piretroides (Fluvalinato y Flumetrina, en sus formas comerciales no aprobadas para apicultura Mavrik, Tactic, Bayticol).
2) La aparición en el mercado de productos artesanales o “truchos” en forma de pastillas o tiras, los cuales no poseen ningún indicio del principio activo con el cual están elaborados, y en la mayoría de los casos son mezclas de todos los principios activos existentes.
3) La no alternancia de los principios activos.
Estos tres hechos hacen que cientos de miles de colmenas se mueran todos los años y, lo que es peor, que las que logran sobrevivir sean queridas salvar por los apicultores, gastándose dinero y tiempo en reinas y abejas debilitadas que sí sobreviven y las cuales se sabe darán una mala cosecha. Además se descuidan, muchas veces, las tareas indispensables de las colmenas que seguramente producirán mucha miel.
Por otro lado, y en contraposición a esto, existe hoy un programa oficial de control de Varroa que si los productores lo siguen y cumplen no deberían tener ningún tipo de problema (recomendaciones para el control de Varroa de la CONASA). Siguiendo un plan similar a este, los apicultores del grupo COSAR en Santa Fe lograron reducir de un 15% a un 4% la mortalidad invernal de las 60.000 colmenas del grupo. En pocas palabras, las citadas recomendaciones se basan en algunos aspectos fundamentales que se pueden leer en las revistas especializadas del mundo, y que también son el fruto de muchos años de experiencias en el campo de nuestro grupo de trabajo. Entre las mismas podemos mencionar:
Los principios activos recomendados para alternar el uso de los piretroides son:
(Incluso entre estos hay que alternar cada año.)
Si ya se compraron las tiritas o pastillas mágicas que no se saben de qué son, AL MENOS COLOCAR A FIN DE OTOÑO (ABRIL) ALGÚN ACARICIDA ORGÁNICO O NATURAL QUE MATE TODOS LOS ÁCAROS RESISTENTES QUE DEJAN VIVOS LAS TIRAS O PASTILLAS. Estos pueden ser: Oxálico, Fórmico, Timol, Rotenona o láctico.
Estos acaricidas orgánicos y naturales no presentan resistencia, por lo tanto pueden ser una herramienta muy buena para disminuir las poblaciones de ácaros resistentes.
Voy a dar un ejemplo de esto. Supongamos que se está curando sistemáticamente con el mismo acaricida y éste da un buen resultado. Lo que hay que saber es que aunque tenga buena eficacia todos los años se generará un poco de resistencia, al igual que los piojos de nuestros hijos.
Así, por ejemplo, si uno tenía cien ácaros en sus colmenas, y el acaricida mataba noventa, sólo quedaban diez ácaros de los cuales seguramente tres serían resistentes y siete no.
Esos siete y tres se multiplicarán el próximo año, por lo cual se tendrán en forma esquemática setenta sensibles y treinta resistentes.
Al curar con el mismo principio activo, se matarán los setenta sensibles, pero los treinta resistentes quedarán. Y al próximo año se incrementará en forma drástica el número de resistentes hasta que al final -un año-, sin saber uno que pasó, las colmenas se vinieron abajo, se perdió el doble en la invernada y la producción se vio diezmada. Con todo esto, lo más probable es que se le adjudique la culpa al año, al niño, al calor, y nunca a que se curó mal, básicamente porque se pagó barato.
Nuevamente quiero reiterar que si uno ya se gastó el dinero en algo de esto aún quedan los acaricidas naturales, haciendo que esos treinta resistentes disminuyan a sólo dos o tres, y se llegará a la primavera con colmenas fuertes y con poco Varroa y será tiempo de pensar en ROTAR LOS ACARICIDAS QUE SE VENÍAN USANDO Y DEJAR DE USAR CUALQUIER OTRA COSA.
Si aún no leyó las recomendaciones de la CONASA, pídalas. Ahí se obtendrán un detallado plan de curas y los principios activos más comunes y eficaces.
No deje que le ofrezcan MAGIA.
Hay que respetar el Plan de Curas:
1) CURA DE VERANO (ni bien se retiran las alzas).
2) CURA DE OTOÑO (fines de abril, principios de mayo).
3) CURA DE PRIMAVERA (principios de primavera).
Si se realiza todo esto con productos alternados no habrá problemas, pero si se curó con cualquier cosa no habrá que distraerse. Por lo tanto, aplicar algún producto orgánico para matar las poblaciones resistentes.
Otras consideraciones importantes
Los altos precios han traído como consecuencia el surgimiento de muchísimos nuevos productores, los cuales, al igual que nosotros, en algún momento buscaron comenzar un nuevo camino donde poder buscar una salida a la depresión de nuestro país. Estos nuevos apicultores a veces desconocen las principales enfermedades de las abejas, por lo cual es nuestra obligación alertarlos (PARA BIEN DE ELLOS Y EL NUESTRO) sobre el peligro de no conocerlas.
Enfermedades tales como Loque Americana pueden ser muy contagiosas, y una colmena muerta en el campo, en otoño, traerá la muerte de muchas otras en primavera y, por ende, un gran problema durante varios años.
Para esto lo mejor será revisarlas exhaustivamente en esta época y luego separar las enfermas a un colmenar lazareto, aplicarles antibióticos a todas y esperar hasta principios de primavera para cepillarlas o paquetearlas.
También es muy recomendable la realización de un análisis de Nosema en esta época, ya que estos tienen un costo muy bajo ($3 a $7 aproximadamente), dependiendo de la cantidad. Así se tendrá una idea de cada situación particular con respecto a esta enfermedad. Asimismo habrá que recordar que los laboratorios brindarán la información de si es necesario o no curar. También que invernar con niveles altos de Nosema traerá muchísimos perjuicios en primavera y, sin lugar a dudas, poca cosecha de núcleos y miel.
Tener presente que la enfermedad más difícil de erradicar de los colmenares es la NOSEMOSIS y que controlar un foco de esta enfermedad llevará al menos unos tres años.
Por último, es mi deber alertar acerca de los peligros de los núcleos de otoño; éstos debilitan las colmenas (de hecho, de por sí son colmenas débiles). Por lo tanto hay que tener un especial cuidado con los aspectos sanitarios.
Así, en los núcleos de otoño será indispensable:
Los problemas sanitarios y una mala nutrición son una combinación fatal para la apicultura.
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