Nosemosis, no hay que descuidarse
B. C. -¿Cómo ve el
tema de la nosemosis en esta temporada?
SUSANA BRUNO – Lo que se puede observar es una gran preocupación en los apicultores por esta enfermedad. Yo no puedo decir cómo veo la enfermedad porque nos tenemos que basar en análisis de diagnósticos como para decir que en tal o cual zona puede haber problemas de nosema. Por lo tanto, realizar una evaluación acerca de cómo se puede llegar a desencadenar la enfermedad resulta bastante difícil. Lo que sí se puede es observar que puede haber falta de alimento en las colmenas como consecuencia de los precios que ha tenido la miel. Entonces a partir de ahí sí se podría estimar que, por ejemplo, los productores están excedidos en la cosecha de miel para luego concluir que si el productor no suministra una alimentación adecuada a las colmenas, en los momentos que hace falta -sin la continuidad para permitir un desarrollo continuo que tiene que tener la población en esta estación-, la colmena puede sufrir estrés, desencadenándose, entonces, la presencia de la enfermedad.
B. C. ¿Aquellos apicultores que dicen tener nosemosis basan sus dichos de datos reales o de meros análisis?
SUSANA BRUNO – No creo que sea una mera presunción, porque años atrás solían concurrir a charlas explicativas en las cuales se les recalcaba que debían curar preventivamente las colmenas afectadas con nosema. Además en esos años el producto era bastante caro, aunque hoy lo es más. Pero es un kilo de miel, y si a uno le dicen que curando contra el nosema evitas un 50 % de reducción de producción, el apicultor seguramente puede llegar a tomar esto de la forma rápida. Yo sospecho que muchos lo van a hacer sin previo análisis. Pero de todos modos creo que este tipo de charlas tiende a decir “bueno, lo correcto sería hacer un análisis de la enfermedad y recién a partir de allí curar” Aunque la otra recomendación es que si esto el productor lo hace tarde se correrá el riesgo de tener residuos de antibióticos.
B. C. – Estamos en una temporada que parecería ser mucho más seca que la del año pasado. ¿Esto permitiría pensar que en principio va a haber un menor índice de nosemosis que en otros años?
SUSANA BRUNO – Desde el punto de vista de la humedad ambiental podría uno suponer que tendría menos efectos sobre nosemas que otros años. Lo que sucede es que estamos hablando de otro tipo de humedad que es la introducida con el alimento en invierno, además de otro factor importante como la carencia de alimentos. Por eso tendremos que estar atentos a la evolución de esta primavera en cuestión de humedad, de modo de observar cómo va evolucionando la población así como también de que no tenga limitantes en el desarrollo.
B. C. – Sabemos que la Fumagilina es en principio lo que la controla. Yo he conversado con algunos productores que me dicen que con la sulfamidas se la corta. ¿Qué opina acerca de esto?
SUSANA BRUNO – Creo que las sulfamidas no están recomendadas para el tratamiento de enfermedades. No es que estén prohibidas sino que no están recomendadas, precisamente porque el efecto que tienen las sulfas sobre las abejas es un efecto de barrido en la parte intestinal y no de acción sobre el desarrollo o multiplicación del parásito, es decir en la etapa en la cual el parásito deja de ser esporo hasta que vuelve. Entonces, desde ese punto de vista, si no produce alguna acción para detener el parásito es porque evidentemente no sirve.
El otro riesgo es la presencia de residuos. A través de la información que nos llega del plan de control de residuos llevado adelante por SENASA se observa cada vez más la presencia de residuos en las mieles, lo que puede afectar seriamente los mercados.
B. C. – Normalmente el productor se basa y actúa por lo que le han comentado ustedes y no porque crean que una pérdida de población signifique nosemosis ¿Siempre es así?
SUSANA BRUNO – No siempre la reducción de población es nosemosis. A veces una reducción de población puede ser consecuencia de muchos otros factores o trastornos que tiene la abeja adulta. Hay muchos factores que causan despoblación en las colmenas, y con el tema específico de despoblación, solamente una intoxicación puede provocar una despoblación muy importante de abejas. Por lo tanto, hay que descartar que haya sido por un problema de aplicación de agroquímicos, porque tiene el mismo efecto. Por otro lado, una acción de varroa muy acentuada también puede provocar una despoblación muy importante como también los casos de acariosis o la misma falta de alimentación.
B. C. – Entonces lo que hay que aconsejarle al productor es que haga su propio análisis y no que se base solamente en los síntomas que observa…
SUSANA BRUNO – Seguramente. Es más, yo creo que el método de diagnóstico más exacto y acertado para recomendar al apicultor es tomar una buena muestra de abejas adultas, y no precisamente basarse en abejas con abdomen abultado ni en el intestino de color blanco.
B. C. ¿Cómo se tomaría esa muestra?
SUSANA BRUNO – Con las pecoreadoras más viejas, tomadas de piquera, o en todo caso de abajo de la entretapa o de los cuadros exteriores de la cámara de cría. Luego se toman unas cien abejas adultas y se las coloca en bolsas de plástico o en cajas de cartón o bien envases de vidrio. La muestra debe llegar fresca y en lo posible viva. Por eso si no se la puede enviar enseguida lo aconsejable es colocarla en el freezer o en formol.
B. C. – ¿De qué porcentaje de colmenas está hablando?
SUSANA BRUNO – De un 20 % de las colmenas del colmenar. Las muestras deben ser individuales, y lo recomendable es tomarlas al azar y también de aquellas colmenas en las cuales el apicultor está observando cierta anomalía que pueda hacerle sospechar presencia de la enfermedad. También es bueno poder identificarlas con un rótulo adecuado y enviar la historia clínica del colmenar, aunque sea de la temporada anterior, como también detallar con qué productos se las ha curado y cómo se ha manejado la alimentación.
N de la R: Esta entrevista se realizó durante la exposición realizada en la ciudad de Doblas en agosto de 2002.