Efectos colaterales de la miel.
Con la devaluación como nueva regla económica de nuestro país el sector apícola ha cambiado radicalmente su rentabilidad, lo que es fácil de constatar no sólo en los medios apícolas sino en el ánimo, tanto de los apicultores como de los proveedores de insumos que se transmitía en la última exposición de San Francisco, con una asistencia de gente y un movimiento de material que no se veía prácticamente desde que la miel llegó casi a los dos dólares.
Esta cara positiva también tiene sus efectos colaterales negativos, ya que el aumento relativo de la miel, que incide en toda la cadena, pasa a ser bienes de mayor valor y por ende factibles de robo. En los últimos meses no son pocos los casos de apicultores a los que les robaron la miel o el dinero proveniente de su venta. En zonas como Concordia ya están hartos de escuchar los casos de colmenas cosechadas, nucleadas o robadas, sin extendernos en el tema de los lugares para las colmenas, que cada vez se complica más.
Todos lo apicultores sabemos que durante los últimos años con la convertibilidad y las malas cosechas nuestro sector estaba sumido en una gran depresión económica, en donde sólo los que tenemos la apicultura como forma de vida éramos los que seguíamos trabajando, sin hacer muchas ecuaciones de costos, ya que de antemano suponíamos resultados magros o negativos.
Hoy, la miel tiene valor, todo lo inherente a la apicultura tiene valor.
Sí, nuestros costos aumentaron, el gas oil vale el doble, los tambores el triple, pero la miel tapa todo. Muy rápido olvidamos el caso del dumping, en donde algunos exportadores pronosticaban en la expo de Azul 2001 la casi extinción de la apicultura Argentina para el próximo año, por citar sólo algunos de los inconvenientes que vivimos como sector, los que parece fueron hace mucho tiempo, pero fue hace menos de un año.
No son pocas las personas que hoy se acercan a la sociedad a capacitarse, las que visitan las ferias y las que “quieren invertir algo en este tema de la apicultura”.
Muchos ven hoy en el sector agropecuario una nueva posibilidad de inversión, que seguro cuando este efecto desaparezca volaran con sus inversiones, sino no se frustraron antes. En cambio los apicultores que queremos esto como profesión o forma de vida, los que hace muchos años que vivimos en la apicultura o los que hoy ingresan con ese ánimo, ¿no les parece que habría que buscar la manera de abrir canales para sostener en equilibrio a este subibaja del precio de la miel, que pone en ventaja o desventaja con una sola medida, para poder subsistir dignamente por medio de nuestro trabajo, a través del tiempo?.
Somos conscientes de que la suba del precio la generó una medida por la cual ningún apicultor bregó, es decir, la devaluación vino de arriba y pateó el tablero de todo el mundo.
Desde el amplio horizonte de la sociedad Argentina se escucha decir que se necesita un cambio profundo en el país para poder salir de este abismo.
Son pocas las ideas del “cómo salir” que se escuchan, pero en muchos lugares las asambleas barriales, las cadenas solidarias, los grupos de piqueteros u otras formas de participación ya están dando el primer paso que es juntarnos a opinar y a escucharnos, a ser nosotros por nosotros mismos.
Creo que hoy en la apicultura tenemos que pensar en eso, en participar en asociaciones, centros, cooperativas u otras formas para ver cómo podemos encontrar un equilibrio, buscar salidas y sustentos propios para nuestro sector apícola.
Piensen que no podemos planificar nada, ya que la miel a $ 3,50 es una realidad muy diferente a $ 0,90.- Miremos a los apicultores norteamericanos por un momento, no como competencia sino como sector, ¿la miel barata Argentina y China eran un problema?, generaron una causa y se sacan ese problema, ¿no le cierran los números para poder mantener un estándar de vida?, presionan y generan subsidios. Así también los franceses, españoles y otros tantos.
¿Cuál es la diferencia?, un estado que trabaja por y para ellos y un sector unido en las buenas y en las malas.
Sabemos que en nuestro país no podemos contar con políticas de apoyo o protección desde el estado, ya que nunca tuvieron una sola política para el sector. Pero estamos nosotros, los apicultores que nos juntamos un poco y sólo en las malas.
Trabajemos por construir un sector apícola firme hoy que podemos y no estamos al borde del abismo, no nos sentemos por esta realidad en el sillón del comodismo.
Pensemos en mañana y tratemos de crear un sector fuerte participando de nuestras entidades, tratemos de mejorar nuestro país desde nuestra apicultura.
Si no lo hacemos los apicultores, ¿quién lo va hacer?, ¿los cuatro o cinco que siempre están trabajando por puro idealistas en las sociedades apícolas, centros y cooperativas?.
Sin apoyo económico ni participación estos grupos seguiremos siendo los que trataremos de encontrar ese equilibrio, pero sin los demás apicultores no creo que lo logremos.
Seguiremos sin ser dueños de nuestras decisiones y por ende de nuestro futuro.
Lucas Daniel Martínez
Secretario
SADA