Principios Básicos sobre el Propóleos

                

Parte 11

 

Amigos lectores, seguimos desarrollando los “Principios Básicos del Propóleos”. Desde ya muchísimas gracias por el gran apoyo recibido para la continuidad de esta serie de artículos.

En este número del Boletín desarrollaremos ítems muy importantes, su análisis pormenorizado daría para escribir varios libros, pero como ya lo aclaramos en anteriores entregas esta serie de notas son referidas a los “Principios Básicos” por la limitación de espacio propia de una revista.

 

Panorama Internacional

 

Antes de desarrollar este tópico les aclaro que la parte comercial, demandas por países, principales países productores, exportadores e importadores, la comentaremos  en próximas entregas, habida cuenta de ser organizados con el desarrollo de nuestros artículos.

En prácticamente todos los países del planeta, o al menos en los más desarrollados económicamente, el Propóleos está legalizado para el consumo humano. En algunos casos como producto medicinal (que esencialmente lo es), en otros como producto alimenticio (aunque “encubiertamente” se lo consume como “medicamento natural”), también hay países donde únicamente esta legalizado para uso dermatológico o cosmétologico, y hasta existe un país sudamericano que no lo tiene registrado como medicamento ni como alimento, ni tampoco como cosmético sino como “Producto Natural”, siendo esta clasificación de los productos única en el mundo. Este país sudamericano es Brasil, que casualmente es el mayor productor y exportador mundial de Propóleos.

En los Estados Unidos, país donde el Propóleos es muy poco conocido, esta legislado como medicamento y, obviamente, esta incluido en el “Inder Merck”(índice médico de los Estados Unidos). No obstante, en el País del Norte, a los productos con  Propóleos se los consigue únicamente en herboristerías. En Francia esta aprobado como alimento y para uso cosmético. En Alemania esta aprobada su utilización como medicamento y alimento. En Italia esta legalizado únicamente para uso alimenticio y cosmetológico. En España, si bien es cierto que esta aprobado para uso únicamente alimenticio, el Propóleos todavía no tiene un gran desarrollo entre los apicultores ni entre los consumidores. También el Propóleos esta incluido, desde hace ya varias décadas, en el listado de productos del Gatt. Pero donde más desarrollo científico y consumo popular tuvieron los Propóleos, fue en los países que pertenecían ideológicamente a la ex U.R.S.S. Países como Bulgaria, Rumania, Rusia, Polonia y en nuestro Continente Cuba, ellos fueron los artífices del desarrollo del Propóleos. Quizá esto se debió a la ausencia de luchas por las patentes medicinales o a la falta de laboratorios medicinales capitalistas, en fin, vaya uno a saber, pero lo real y concreto y abstrayéndonos de cualquier comentario ideológico, que no es ni remotamente el objetivo de estas líneas, es que en estos países fue de donde salieron los mejores profesionales dedicados al Propóleos, los artículos publicados en todo el mundo, las mayores investigaciones en los hospitales públicos, etc.

A partir del año 1.985 empieza a intervenir en el mundo del Propóleos, Japón. Este país, en muy pocos años, llega a convertirse en el Primer Importador Mundial de Propóleos y comienza a destinar grandes sumas de dinero destinadas a su investigación. Entre los muchos centros de estudios dedicados al Propóleos en el Japón sobresale, hoy por hoy, el Laboratorio de la Facultad de Farmacia de la Universidad Nacional Estatal de Tokio.

Según informes confiables en el “mercado real” el Propóleos ocuparía el segundo lugar en importancia en las transacciones internacionales, dentro de los productos de la colmena. Según estos informes el primer producto sería el veneno de abejas (elemento este que “mueve” muchos millones de dólares entre los Países del denominado Primer Mundo Económico y cuyo destino es, obviamente, la industria farmacéutica de avanzada) y recién en tercer lugar estaría la miel.

Dentro de este contexto recordemos que en nuestro País esta legislado como producto alimenticio y cosmético, aunque su desarrollo en particular sobre la Argentina lo haremos en próximos números de este Boletín.

Por último, una mención aparte para el Doctor Eduardo Mario Bianchi, recientemente fallecido. Apimondia adoptó, para su uso en todo el mundo, los estudios científicos para el desarrollo de los productos con Propóleos y su control de calidad, escritos por este notable profesional santiagueño. Hasta su muerte física la máxima Institución  mundial de los apicultores lo consideró como el mayor de los referentes en el continente americano, integrando la Comisión Científica de la entidad. Sus libros sobre Propóleos estan traducidos en cinco idiomas y han sido avalados por la FAO y la misma Apimondia.

 

Los primeros productos con Propoleos aprobados en el mundo

 

A pesar  de que el Propóleos es utilizado desde la antigüedad (recordar lo que expusimos en las primeras entregas de esta serie de artículos) nunca su consumo y utilización fue autorizada por ningún país. Diríamos que sus beneficios y empleo por el hombre fueron transmitidos de generación en generación de una manera casi folklórica, como una sustancia beneficiosa para la salud humana. Algo similar a lo que actualmente ocurre con los tes y el empleo de muchas sustancias naturales que el hombre utiliza en su beneficio. Fue recién en el año 1.969 cuando salió a la venta el primer producto con Propóleos aprobado en el mundo, y a partir de ese año el proceso por legalizar el Propóleos, en sus diferentes usos y presentaciones, se fue extendiendo a prácticamente todo el mundo.

Los primeros productos autorizados en el año 1.969 fueron de origen ruso y son los siguientes (aún hoy en día siguen circulando estos productos con los mismos nombres y usos en Rusia):

 

- Año 1.969, Rusia: Propolin 3 (gasas con Propóleos para quemaduras de 1er, 2do y 3er grado. Años mas tarde con este mismo nombre salieron pomadas, también para el uso en quemaduras).

- Año 1.969, Rusia: Propalan (vendas con Propoleos para heridas y quemaduras y en aerosol para la garganta).

- Año 1.969, Rusia: Vajva (en aerosol para la higiene de la boca).

- Año 1.969, Rusia: Meta (similar a la Vajva).

 

Todos estos primeros productos contienen alcohol, aceite y agua.

Es importante destacar que la gran mayoría de los productos legalizados con Propóleos, que hoy por hoy circulan en el mundo, están destinados a su uso en dermatología  y otorrinolaringología.

 

Contraindicaciones

 

El Propóleos tiene solamente dos contraindicaciones, según la bibliografía mundial y nuestra humilde experiencia de cerca de quince años en contacto diario con los distintos tipos y orígenes de Propóleos.

La alergia es uno de ellos. Según los estudios más serios a nivel internacional sobre el tema hay un caso de alergia en dos mil consumidores. Esto es algo lógico y hasta diríamos “normal”, pues se puede ser alérgico a cualquier elemento, de hecho ocurre lo mismo con otro producto de la colmena, como lo es el Polen. Es menester destacar que esta clase de alergia, que puede ser producida por los Propoleos, es muy “suave” o “ligera” y se representa con pequeñas “ronchas” o “sarpullidos” en la piel y con dejar de consumir el producto estas “ronchitas” desaparecen en pocos minutos.

La otra contraindicación (si es que la podemos llamar así, porque lo real sería denominarlo “sobredosificación”), es que consumido el Propóleos  en exceso por vía oral puede acarrear problemas diarreicos. Este punto es bueno destacarlo, pues muchísima gente que empieza a sentir los notables beneficios del Propóleos, se confía en que como es un producto natural no le va a hacer nada mal si consume una mayor cantidad para sentirse cada vez mejor y es allí donde puede tener estos inconvenientes y contratiempos nada agradables, por cierto. Pero les reitero, esto es en el extremo de una sobredosificación muy grande.

Amigos lectores del Boletín, reitero que todos los tópicos vistos en este Parte 11 dan para varias horas de charlas y análisis pero el espacio de unas revista es “muy tirano”, continuaremos en los próximos números analizando más sobre nuestro querido Propóleos. Hasta el próximo número.