HABLEMOS DE LAS ABEJAS (Nota I)

Enrique L. BEDASCARRASBURE

INTA EEA Famaillá

Coordinador Programa Nacional Apícola (PROAPI)

Profesor Titular – FCV UNICEN

Si bien esta serie de notas al margen no pretenden profundizar en la biología de nuestras abejas, buscando mas bien observarlas con atención para entenderlas mejor; me ayudan con una generosa revisión los especialistas que conforman el PROAPI para evitarme el bochorno de inducirlo a errores. En esta etapa de mi vida quizá este algo desactualizado  en muchos de los temas de los que vamos a hablar, pero tengo el privilegio de integrar un equipo de excelencia dispuesto a ayudarme. Por otra parte amo a nuestras abejas, sobre todo porque ayudaron a pagarme los estudios, que junto a mi familia, algunos amigos y nuestro equipo de trabajo, constituyen el único capital con que cuento ya pasados los cincuenta. Por eso en este momento de la vida puedo sentarme con Uds. sobre algunas alzas viejas, preparar unos mates y apoyados en los conocimientos del equipo del PROAPI, echar mano a nuestra experiencia para simplemente ponernos a hablar de nuestras abejas, a tratar de conocerlas y comprenderlas. Porque seguro vamos a coincidir en que uno ama lo que conoce y entendiéndolas más podremos manejarlas mejor…

 

Cien millones de años en busca de la perfección

Le propongo que comencemos echando un vistazo sobre el origen de nuestras abejas, sobre todo porque analizando como llegaron a ser lo que son actualmente puede ayudarnos a entender algunos aspectos centrales de su biología.

Las “modernas” abejas melíferas se encuentran dentro del género Apis, que incluye otras cuatro especies además de nuestra amiga Apis mellifera; las gigantes Apis dorsata y Apis laboriosa, la tan querible abeja índica Apis cerana y la pequeña Apis Florea, que mantiene algunas características ancestrales del género, por lo que se la considera la descendiente viviente mas cercana a las anteriores abejas melíferas, pequeñas y de lengua corta. Si bien hablamos de cuatro especies diferentes, todas son parientes por pertenecer al mismo género y de allí que parásitos como Varroa sp o Nosema ceranae originarios de algunas de estas especies con las que se encuentran en equilibrio pueden pasar en ciertas circunstancias a otra, originando graves problemas al tomar como nuevo huésped nuestra Apis mellifera

Ya en 1957 investigadores de la talla Doediker y mas tarde Michener en 1974 determinaron que la mayor diversidad de este género se encontraba en India y regiones adyacentes, con la presencia de todas las especies a excepción precisamente de Apis mellifera, por eso sugirieron que fue esa región el centro de origen del género. Sin embargo mas tarde Winston (1987) afirma que Apis melifera se originó en el período Terciario en zonas tropicales o subtropicales de África desde donde migró hacia el oeste de Asia y de ahí a los ambientes fríos de Europa. Pero para nuestro análisis poco importa si la tesis mas correcta es una u otra; nos alcanza con reconocer que nuestra Apis mellifera se originó en ambientes cálidos hace millones de años, para desde allí migrar a los mas fríos de Europa e ingresar a América con los primeros conquistadores.    

Seguro vamos a retomar estos conceptos cuando nos propongamos debatir sobre el controvertido concepto de “razas de abejas” e introducirnos desde allí a la importancia del mejoramiento genético y la preservación de la variabilidad.

Pero lo interesante es destacar que las abejas en el sentido más amplio evolucionaron a partir de avispas, gracias al desarrollo de estructuras que le permitieron obtener las proteínas de las flores. De ese modo pudieron abandonar el comportamiento de insectos parásitos característico de sus ancestros e iniciar la coevolución con las angiospermas (plantas con flor) en uno de los fenómenos mas trascendentes de la historia evolutiva de los últimos 100.000.000 de años, que dotó a las abejas de una extraordinaria adaptación y explica el éxito de estos insectos en ese período. Efectivamente de acuerdo con Michener se estima la existencia de alrededor de 20.000 especies de abejas en la actualidad.

Existen abejas solitarias, muchas ampliamente utilizadas en el mundo para la polinización de algunos cultivos (como es el caso del Megachile) y sociales entre las que se destacan (además de nuestras abejas melíferas) los bombus y las meliponas, estas últimas abejas sin aguijón de las que existen muchas especies originarias de América que ya eran criadas por los Mayas antes de la conquista. Pero no solo las abejas conocidas por su producción directa o como polinizadoras de cultivos con importancia económica son útiles a la humanidad, dado que todas ellas tienen un rol fundamental en la preservación de la biodiversidad.  

Evidentemente el maravilloso proceso de evolución conjunta entre las abejas y las plantas con flor también significó una extraordinaria ventaja adaptativa para estas últimas, que dejaron de liberar el polen al aire de manera ineficiente como lo hacen sus antecesores las coníferas y dispusieron de un vector altamente especializado para el proceso de la polinización.

Es precisamente por este fenómeno de mutua dependencia entre las plantas con flor y nuestras abejas, que la característica adaptativa más importante respecto de sus ancestros las avispas son las estructuras especializadas para la recolección de polen; de allí la importancia central de la inexplicablemente poco conocida nutrición proteica en la vida de la colonia de Apis mellifera.

Analizando el significado de esta larga historia comprendemos mejor el fino equilibrio en que viven nuestras abejas y encontramos argumentos mas sólidos para explicar el impacto sobre la apicultura del deterioro ambiental; dando mayor sustento a nuestra permanente lucha como abanderados en la defensa del medio ambiente entendida no solo como un problema actual sino fundamentalmente como equidad de largo plazo. 

Pero además nos permite descubrir la verdadera trascendencia del comportamiento social para la evolución de nuestras abejas (del que hablaremos en el próximo número) y la extraordinaria importancia de la interacción con el ambiente, uno de los temas centrales en el trabajo de mejoramiento genético, a lo que también nos referiremos mas adelante.     

Bibliografía consultada

Bedascarrasbure, E y Vidal, M. 2004.- Nutrición proteica de Apis mellifera. Anales de la Expomaciá.

Basualdo, M; E. Bedascarrasbure y D. de Jong. 2000.- Africanized Honey bees have a greater fidelity to sunflowers than do European bees. Journal of Economic Entomology 93:304-307.

Basualdo y Bedascarrasbure. 2004.- Rol de las abejas en la polinización de cultivos. IDIA 

Michener, C. 1974.- The social behavior of the bees: a comparative study. Harvard University Press.  

Wiston, M. 1987.- The biology of the honey bee. Harvard University Press.

 

Agradecimiento 

Gracias Dra. Alejandra Palacio, Dra. Marina Basualdo, Dra. Graciela Rodríguez, Dra. Laura Gurini y Med. Vet. Emilio Figini por la revisión del texto.