Editorial 605

 

El rol de la apicultura y de los apicultores…

 

Todos hemos leído alguna vez la definición de apicultura como “el arte de criar abejas”. Lo que es muy difícil citar son los diferentes objetivos del porque o para que criamos esas abejas. Una respuesta sería producir miel, polen u otro producto apícola que a través de su comercialización nos generen ingresos para subsistir y desarrollarnos. Si pensamos un poco más, nos daremos cuenta que es mucho más que eso, por lo que produce en el ambiente y en la sociedad. Es increíble contrastar el rol que tiene la apicultura en las diferentes realidades y situaciones de cada país, es más, es muy diferente en las diferentes regiones de nuestro país.

Hoy en Europa y Estados Unidos, donde la apicultura es una cultura antiquísima, están peleando por que las abejas no desaparezcan, sin tener muy claro cual es el problema, pero evidenciando claramente la importancia de la abeja como polinizador, preocupación que trasciende las fronteras del sector, teniendo desde hace unos años mayor valor la polinización que la producción de miel.

Hace un tiempo, una experta de FAO, me comentaba como a través de la capacitación y la generación de canales comerciales, familias marginales de países como Tanzania, habían encontrado en la apicultura un sustento económico que les permitía acceder a educación y salud a través de su propio trabajo. Nada diferente este accionar con lo que está haciendo la red de escuelas en el NOA.

La apicultura Argentina, sobre todo la de la zona pampeana, se caracteriza por tener una alta incorporación de tecnología y ser empresas, si bien en su mayoría familiares, en donde la rentabilidad esta dada por la producción directa de miel y todo aquello que no sea eficiente o “económicamente rentable” deja de tener importancia.

Y es, en esta situación, en donde sin querer dejamos de ser humanos para transformarnos en seres económicos, productores de alimentos. Así, desde este lugar, juzgamos lo que es importante y lo que no lo es, juzgamos otras apiculturas por cuanto producen, sin ver el efecto social, juzgamos si un trabajo es importante o no por sus efectos y no simplemente por el hecho de hacer algo, así vamos perdiendo nuestra humildad y la capacidad tanto de escuchar como de aprender.

Este año la Sociedad Argentina de Apicultores cumple 70 años de existencia. Uno de los principales motivos de su fundación fue y es el desarrollo cultural y científico de nuestro sector, herramienta básica para el crecimiento de la apicultura Nacional.

Con este fin, es que nuevamente junto con el INTA-PROAPI y el CFI organizamos el 2º Congreso Argentino de Apicultura, como lugar de encuentro y debate de nuestro sector. Más de 150 trabajos serán presentados en forma oral o en póster, tres conferencias plenarias, una mesa taller, la presencia de todos los científicos y técnicos apícolas y muchos apicultores, es la base creada con mucho esfuerzo para que los apicultores argentinos escuchemos, debatamos y busquemos soluciones en conjunto.

Solo falta una sola cosa para que el proceso sea ideal, la presencia de Ud. estimado colega apicultor, de sus ganas de aprender y de participar en el debate. Si logramos su participación, el objetivo estará cumplido y podremos entre todos planificar nuestra apicultura y no estar esperando que nos digan cual es la salida…pues es sencillo, somos nosotros mismos con una actitud más humilde y, sobre todo, más participativa….

 

Pto.Apic.Lucas Martínez

Presidente de SADA

Vicepresidente de APIMONDIA