Nutrición

 

Requerimiento proteico de las abejas.

 

Graciela Rodríguez (1); Marina Basualdo(2); María Alejandra Palacio(3)

(1) EEA INTA H. Ascasubi - PROAPI

(2) Fac. Cs. Veterinarias UNCPBA - PROAPI

(3) Fac. Cs. Agrarias UNMdP – Unidad integrada Balcarce - PROAPI

 

 

Para poder desarrollar sus funciones vitales y perpetuar la especie la abeja requiere de proteínas, carbohidratos, minerales, grasas, vitaminas y agua.

Las proteínas son necesarias para el crecimiento, desarrollo y mantenimiento de las estructuras corporales. Además en las abejas resultan imprescindibles para la alimentación de las larvas, el completo desarrollo de las abejas jóvenes y la reparación de las células y órganos en las abejas más viejas.

El polen es la principal fuente de proteínas, que las abejas recolectan de un gran número de flores. Su composición química y valor nutritivo varían de acuerdo a la especie y factores, como la humedad, la temperatura, las características del suelo. El polen satisface también los requerimientos de minerales, lípidos y vitaminas.

El nivel de proteína del polen varía, según la especie, entre 2,3% en algunas coníferas  a 61% enana especie herbácea, nativa del oeste de los EEUU (Dodecatheon clevelandii). Los requerimientos anuales de polen para una colonia varían considerablemente y se han registrado consumos de 5,6 a 222 Kg. por año.

De acuerdo con el contenido proteico del polen, se los agrupa en tres categorías:

·         Pólenes que no sostienen el crecimiento y desarrollo de la colonia, con contenido de proteína cruda menor o igual al 20%. Tal es el caso de cardos, arándano, cítricos, roseta, lavanda, maíz, girasol, pino y sauce

·         Pólenes que cubren los requerimientos de una colonia sólo bajo condiciones de flujos suaves de miel, cuyo contenido varía entre 20 y 25% de proteína cruda. Corresponden a esta categoría eucaliptus, canola, mostacilla, haba y abrepuño.

·         Pólenes que poseen más del 25% de proteína cruda, que podrían abastecer a las colonias que están en flujos fuertes de miel, siguiendo la crianza. El polen de flor morada, almendro, varios tréboles, algunas especies de eucaliptus, lupines y pera tienen estas características.

También la proporción de aminoácidos, determina la calidad nutricional del polen para las abejas. Son diez los aminoácidos que la abeja no sintetiza y se los considera esenciales.

La colonia normalmente recolecta polen de diversos orígenes florales, y de esta manera asegura el balance de los nutrientes esenciales. Sin embargo, si el balance de aminoácidos no es el apropiado, por ejemplo cuando las colonias se encuentran en extensiones de algunos monocultivos, cuyo polen es deficiente en su composición de aminoácidos, las abejas aumentan el consumo de polen para suplir esas deficiencias. Las abejas almacenan el polen en celdas en la forma de pan de abeja, una mezcla de polen, miel, enzimas, secreciones glandulares y microorganismos que ayudan a conservarlo y le agregan valor nutritivo. Con el tiempo la calidad se deteriora, especialmente en su contenido de vitaminas.

 

Requerimientos proteicos de acuerdo al desarrollo de las abejas

Las larvas necesitan grandes cantidades de proteína para su desarrollo, que son provistas por las secreciones glandulares de las nodrizas. Las larvas jóvenes de obreras reciben durante el primer día una jalea real lechosa blanco-grisácea y de consistencia pastosa, producida por secreciones de las glándulas mandibulares e hipofaringeas en una proporción 3:1 o 4:1, al segundo día reciben jalea real acuosa producida en similar proporción por ambas glándulas Las larvas de más de 3 días reciben, además de la secreción acuosa, un alimento amarillento que contiene polen.

Las abejas jóvenes consumen una gran cantidad de polen en las dos primeras semanas de vida adulta, ya que el desarrollo de tejidos corporales, músculos y glándulas, dependen de una adecuada cantidad de proteínas en la dieta. Si ha sufrido carencia de polen, las glándulas se desarrollan en forma incompleta y se reduce la vida media.

Entre el día 10 y 14 las abejas comienzan con las actividades fuera de la colmena y disminuye drásticamente el requerimiento de proteínas El alimento principal son los carbohidratos, obtenidos del néctar y la miel.

Si bien las abejas viejas necesitan principalmente carbohidratos para obtener energía. La cantidad de proteína utilizada por abejas más viejas, particularmente las productoras de cera, usualmente no se considera y puede ser un factor importante en la colmena.

 

Cuando hablamos de las reservas de la colmena hacemos referencia a la miel y el pan de polen, sin tener en cuenta las reservas corporales. Las proteínas de reserva se sintetizan en los cuerpos grasos y se almacenan principalmente en ellos, en la hemolinfa y las glándulas hipofaríngeas. De las cuatro proteínas de reserva de Apis mellifera, se considera a la “vitelogenina” como la más relevante, ya que:

·                     Es la proteína de reserva que predomina en cantidad a las otras proteínas de reserva presentes.

·                     Es la precursora de la jalea real

·                     Le confiere longevidad a las abejas de invierno

·                     Permite el desarrollo primaveral en ausencia de polen

·                     Afecta el comportamiento de forrajeo de las abejas adultas

·                     Forma parte del sistema inmune de las abejas.

 

El forrajeo del polen y el néctar, las dos fuentes principales de nutrientes de la colonia de abejas, es regulado por la demanda. Mientras el néctar se colecta en exceso porque se almacena en grandes cantidades para el invierno, el nivel de polen sólo representa una reserva para pocos días. Blaschon y col. (1999) mostraron que unos pocos días de lluvia podían causar una pérdida total del polen almacenado, mientras las reservas de miel se reducen en un pequeño porcentaje. Bajo esta circunstancia las nodrizas recurren a la vitelogenina del cuerpo para mantener a la colonia. En caso que el nivel de proteína se reduzca, las nodrizas alimentan a las larvas que están a punto de ser operculadas y desatienden a las más pequeñas. Si esta situación es aún más grave, comen los huevos y las larvas de tamaño medio y operculan a las larvas antes de tiempo.

 

La proteína en el otoño

Las abejas se han adaptado a los climas templados por su capacidad para acumular reservas tanto energéticas como proteicas (vitelogenina). Las abejas de climas tropicales no acumulan reservas y se desplazan buscando floraciones, mientras las abejas de climas para soportar el periodo invernal acopian reservas energéticas y proteicas (vitelogenina).El dosaje de vitelogenina es diferente. Algunos autores afirman que la longevidad invernal de las abejas de climas templados se debe a su capacidad para almacenar vitelogenina.

La construcción, en el otoño, de la proteína corporal determinará la expectativa de vida de la abeja de invierno. Si la reserva corporal es superior al 60% de la abeja, su longevidad será mayor, tendrá una mejor tolerancia a las enfermedades y se asegura el desarrollo primaveral de la colonia. Esto sucede si el polen que colecta posee más del 25% de proteína no hay interferencia con los patógenos y las condiciones climáticas no son extremas. Por el contrario si el contenido proteico de la abeja a invernar es menor al 30% vivirá menos tiempo de lo esperado la susceptibilidad a las enfermedades será mayor y condicionará el desarrollo primaveral de la colmena. Esta situación se ve agravada ante la producción excesiva de cría, de cera o condiciones climáticas extremas.

 

Relación entre proteína corporal y longevidad

El nivel de proteína en la abeja varía durante el año entre 21% a 67%. Esto depende de la cantidad y composición del polen disponible y del trabajo que esté realizando la colmena. Situaciones tales como un fuerte flujo de néctar, producción de cera o condiciones climáticas extremas (frío, calor) reducen el nivel de proteína corporal en las abejas. En un trabajo se demostró que cuando el contenido proteico corporal de las abejas de verano excede el 40%, éstas pueden vivir más de 45 a 50 días, mientras que las que sufren una disminución por debajo del 40% viven entre 20 y 26 días.

Reestablecer el nivel proteico depende de cuán bajo haya caído, de cuánta cría tenga la colmena, de la disponibilidad de polen y del estado sanitario. Si la proteína corporal baja al 40% se requiere 4 semanas para reestablecer el nivel. En cambio si este valor cae al 21% serán necesarias 12 semanas.

 

¿Cómo podemos relacionar esta información con los trabajos en el campo?

No es suficiente con conocer los requerimientos de la colmena, es necesario disponer de información sobre la oferta floral del lugar de asentamiento del apiario.

Con los grupos de Cambio Rural hemos construido curvas de floración promedio para diferentes zonas, identificando la calidad de polen que las especies proveen. Aunque las condiciones cambien de un año a otro se dispone de información de referencia que nos permite mejorar la planificación de las operaciones en el apiario y preveer situaciones críticas conociendo cómo los factores climáticos influyen en la flora.

A modo de ejemplo se presenta en el siguiente gráfico indicando la curva de néctar, la hipotética demanda de proteína y el aporte de polen según cantidad y calidad, pudiéndose establecer momentos en que los requerimientos superan la disponibilidad.