La agremiación como fin y medio del desarrollo apícola
Ante cada situación y, en especial cuando son de emergencia como la que estamos viviendo, los apicultores hacemos “mea culpa” de la falta de unión y agremiación del sector. Si bien hoy vemos que los apicultores nucleados en Consejos Asesores Provinciales, Centros, Asociaciones o Cooperativas fueron los movilizadores de las ayudas provinciales, la falta de unidad a nivel Nacional debilita el pedido.
La Sociedad Argentina de Apicultores a través de sus casi ya 70 años de existencia ha bregado por lograr esa unión, no solamente como forma de representación para generar medidas políticas por parte del estado, sino para concretar y apoyar acciones en busca del crecimiento y desarrollo del sector, como la generación de espacios de debate y capacitación técnica, la comunicación entre los diferentes miembros de la cadena o la concreción de estrategias a nivel Nacional.
Hace dos años comenzamos un nuevo camino junto con el INTA-PROAPI, plasmado en un convenio de colaboración mutua, a los que luego se sumaron otras organizaciones del estado como SENASA, CFI y la SAGPyA y también empresas privadas del sector que creen en la necesidad de apuntalar el sector apícola para poder lograr seguir siendo el primer exportador mundial de miel y ser cada vez más competitivos no solo como productores sino a nivel técnico y científico.
Bajo esta línea es que se logró realizar el 1º Congreso Argentino de Apicultura, mejorar la calidad y distribución de la Gaceta del Colmenar (que el próximo número tendrá una tirada especial de 28.000 ejemplares con el fin de llegar a todos los apicultores), debatir un Plan Nacional de Lucha Contra la Varroa o generar un Plan Estratégico Apícola Nacional.
Sin embrago sigue siendo materia pendiente una mayor concreción de los apicultores en sus asociaciones. La Sociedad ha trabajado mucho en esto, a mediados de los ’90 la Comisión Directiva de SADA se convirtió en un órgano Nacional integrando a socios de las diferentes zonas apícolas del país. Luego desarrollo la creación de delegados regionales, con el objetivo de tener una mayor comunicación de ida y vuelta con los apicultores de cada región. Pero, pese a estas medidas y a la presencia de miembros de SADA en cada feria, exposición o encuentro, el aglutinamiento en una estructura Nacional no se plasma.
La realidad de la agremiación apícola ha cambiado desde 1938 (fecha en donde se creo la sociedad), hoy en cada ciudad hay un centro, asociación o cooperativa apícola, que nuclea a un número de apicultores y que trabajan en la resolución de problemáticas locales, pero que necesitan articular a nivel provincial o nacional con otras instituciones para poder lograr un mayor desarrollo de acciones tanto de comunicación, capacitación o representación. Es por eso que la CD de SADA esta elaborando un nuevo proyecto con el fin de encontrar esta articulación real con las entidades locales, pudiendo así fortalecernos mutuamente y ser una gran entidad. A nivel mundial esta demostrando que el trabajo grupal es la única forma de ser creativos y competitivos.
Creemos que podemos y debemos logar esa unión y por más utópica que parezca, en ella seguimos trabajando.
Lucas Martinez
Presidente