Residuos en miel: preocupación mundial de los apicultores.

 

Desde el 2003 a la fecha una de las grandes preocupaciones de los apicultores argentinos es, sin lugar a dudas, la problemática de residuos en mieles. La cuestión en estos últimos tiempos ya no pasa tanto por cómo trabajar en la colmena, si utilizamos o no antibióticos, cuándo y de qué manera sino cuáles serán las nuevas medidas comunitarias que dictaminen si tal o cual no pueden estar en la miel. Los más arriesgados se aventuran y pretenden adivinar cuál será el próximo residuo: sulfas, fumagilina, cumphos o fluorquinolonas.

Muchas veces pensamos (como buenos argentinos) que ésto solamente nos pasa a nosotros porque tenemos una excelente miel y por eso nos quieren bajar del mercado, lo cual tiene su parte de verdad  pero éste es un problema de los apicultores a nivel mundial.

En mis recientes viajes, como Vicepresidente de APIMONDIA, he comprobado que ésta preocupación no es sólo en Argentina sino que es de los apicultores a nivel mundial.

En Rumania, conversando con el Presidente de la Federación Apícola de Languedoc-Roussillon, me planteó un panorama muy parecido al de nuestro país. Es más, las mismas personas que nos visitan, enviadas por la comunidad en convenios con organismos oficiales de Argentina bajo la premisa de elevar la calidad de nuestras mieles (y que terminan vendiendo laboratorios de análisis), también lo padecen en Rumania como “ayuda” comunitaria.

Dentro de los países del Este de Europa, Rumania se caracteriza por tener una apicultura bastante desarrollada junto con Hungría y Ucrania. Se especializan en producir mieles de acacia blanca, reconocidas por su color extra claro y su suave sabor. Las restricciones de ingreso de la miel a la comunidad varían según la cantidad producida y el precio de la misma. Cuando menor es la producción, menores son las restricciones y mas altos los precios, caso inverso es cuando abunda la miel.

Para comprobar ésto sólo hace falta ver que éste año en Rumania la temporada se presentaba alentadora. A mediados de junio Rumania recibió su primer alerta por residuos de parte de Hungría, ¿casualidad?.

En Italia la preocupación es mayor. Si miramos el listado de Alertas Rápidas por contaminantes en productos apícolas de la CE ,en este último año Italia ha generado un 40 % de los mismos, pero en su mayoría  por jalea real, que ha ingresado en su territorio con residuos.

Esta situación ha puesto a las autoridades de salud en alerta con respecto a los productos apícolas, pues ya  no sólo analizan los productos importados sino que también han comenzado a analizar los producidos en la comunidad.

A la vez los medios de prensa se han hecho eco de esta problemática y empezaron a difundir la noticia generando desconfianza en los consumidores, lo cual atenta contra la imagen natural que posee la jalea real y la miel en países que se caracterizan por tener un alto consumo.        

Ante esta situación algunas asociaciones apícolas, luego de un largo debate, han optado por firmar acuerdos con las autoridades sanitarias locales para fijar límites de residuos para los productos apícolas, tanto importados como propios, para sulfas y tetraciclinas, ya que por la falta de definición de una normativa comunitaria algunos países consideraban no aptas mieles con bajo nivel de residuos por no encontrarse tabulado un nivel máximo.

En España la realidad no es diferente, en el 2005 pudimos ver, gracias a la presencia de medios de prensa apícolas argentinos, como en una marcha frente al Ministerio de Agricultura Español los apicultores denunciaban la importación de miel de muy baja calidad, tanto de Argentina como de China, generando la duda lógica en el consumidor que cuando toma un frasco de miel de una góndola ya no sabe qué

 consume.

 

Ahora, ¿cuándo pondremos un alto en el tema residuos?. Todos sabemos que ésto comenzó como una medida paraarancelaria para nivelar los precios de la miel. Ante una gran oferta de un país se le encontraban residuos y automáticamente bajaban los precios y se atomizaba la oferta. Pero hoy los únicos que hacen negocio con éste tema son los laboratorios, sobre todo privados y comunitarios, que cada vez tienen mayor definición y más residuos por encontrar. A los importadores tampoco les conviene que las autoridades estén tan vehementes con los análisis. Recuerdo como en el Simposio de Residuos organizado por APIMONDIA en Celle-Alemania, el laboratorio APLICA, tan renombrado en nuestro país, solicitaba por todas las razones del mundo que el nivel máximo de nitrofuranos en miel sea de 1 ppb. (por obvio pedido de sus clientes alemanes).

 

No vemos, acaso, que nuestro principal problema es que disminuya el consumo de miel por desinformar a los consumidores (ya que a ciencia cierta nadie reclama que se analice el por qué de tal o cuál límite) y dejen de consumir miel, jalea real o cualquier otro producto apícola.

Creo que debemos serenarnos y pensar que esta no es la mejor estrategia y que sin duda se ha ido, de a poco, deformando y creando un problema más grande del que podemos manejar.

Sin duda nuestro país ha avanzado mucho en este tema y la trazabilidad, que entre todos debemos resguardar y perfeccionar, es una buena respuesta para el consumidor, ya que genera un valor agregado a nuestro producto.

 

Pto. Apic. Lucas Martínez

Presidente SADA

Vicepresidente APIMONDIA

  

 

 

Raffaele

Cirone