Cuestiones en Nosemosis II

 

Los factores emergentes del manejo son, por mucho, los causales del desarrollo de esta parasitosis. Identificarlos evita pérdidas considerables.

 

Lic.Edgardo Gabriel Sarlo*

*Lab. de Entomología y Acarología
Facultad de Ciencias Exactas Y Naturales
Universidad Nacional de Mar del Plata

 

 

La presencia del parásito basta para causar la parasitosis?

 

Para que se genere una enfermedad parasitaria (parasitosis) por N. apis, resulta claro que es condición necesaria la existencia del parásito en la abeja (huésped), pero esto solo no es suficiente, requiere que se le sume un factor predisponente (con-causal) que genere un desequilibrio.

De esto se desprende que aplicar Fumagilina para matar al parásito no es la única opción y, de hecho, la colonia controla naturalmente la enfermedad durante el verano básicamente por:

 

1.                 Se incrementa el espesor de la membrana peritrófica debido al abundante aporte nutritivo disponible

2.                 Al reducirse la longevidad de las obreras el parásito no tiene “tiempo” de multiplicarse.

3.                 La cantidad de abeja emergente supera a la que muere manteniendo una abundante población que “diluye” la masa infectante.

 

Esto demuestra que pese a que se encuentre presente el parásito en la colonia (la intensidad registrada bien es cercana, no es de 0) no se desarrolla la parasitosis.

 

Al llegar al otoño nos encontramos con un frágil estado de equilibrio donde la ocurrencia de cualquier factor con-causal genera la parasitosis.

El factor puede ser natural, pero resulta común que también sea un emergente del manejo.

 

 

 

 

Fig. 1: Manejo del poncho (línea oscura). 1: posición de baja humedad. 2: posición de ventilación en presencia de humedad. 3: posición al suministrar jarabe. Las posiciones 2 y 3 pueden volver a la posición 1 al reestablecerse las condiciones.

Cuales emergentes del manejo son los mas importantes?

 

Los emergentes son muchos (es por esto que se describe esta enfermedad como multifactorial), sin embargo, existen ciertas pautas que dependen de cada zona en cuestión y que deben ser identificados.

En el Sudeste de Provincia de Bs. As destacan:

La condición de alta humedad ambiente: es fundamental prestar atención a la ubicación de las colonias. Se debe evitar asentar colmenas bajo los árboles, esquinas de potrero muy resguardadas, baja altura de las bases y pastos altos.

El uso de “ponchos” en zonas frías, tiene como función disminuir el consumo de miel al aislar el bolo invernal de los espacios vacíos. Con este manejo, al comprimir la colonia se rompe el comportamiento natural de bolo, donde las abejas que componen la capa superficial sufren períodos de frío. Su uso anula esta situación y propicia tiempos de exposición y condiciones de temperatura óptimos para el desarrollo de la parasitosis. A esto le sumamos que la evaporación generada por la colonia puede no escapar y genere un microclima de altísima humedad interna. Lo mismo sucede cuando agregamos jarabes, pero en forma mas abrupta.

Estos resultados no descartan el uso de poncho  pero sí nos hacen notar que existe un manejo del mismo (Fig. 1).

 

Situaciones de reservas desbalanceadas o ausentes: durante los bloqueos de cámara agregamos solo jarabes u otro tipo de azúcares (HdC) para completar reservas y achicar nido. Los HdC son esenciales para las abejas tanto como las proteínas y vitaminas que aporta el polen, cuya carencia debe guardar particular atención puesto que es imposible mantener un estado nutricional óptimo solo con azúcares. Verificar siempre disponibilidad invernal y, en caso necesario, suplementar con productos aprobados sería la opción.

 

Estimulación desbalanceada nutricionalmente: Si no alcanza el polen almacenado (o es mayoritariamente monofloral) y no hay floración, la demanda de la cría no es cubierta y es imprescindible aportarlo, ya sea en forma de polen comprado (cuidado con enfermedades) o suplementos comerciales. Sabemos que este manejo deficiente en nutrición se encuentra tan extendido como las severas parasitosis primaverales, casual no?

De esta manera es posible anular uno de los factores que a nuestro parecer más influye en el pico primaveral

 

Fig. 2. Evolución de la parasitosis en función del tiempo en la colonia. Modificado de Cornejo y Rossi (1974).

 

Escaso recambio de cuadros y desinfección de material inerte ausente: la masa infectante es la vía de contagio y re-infección más importante. La forma de solucionar esto radica en el recambio y desinfección del material inerte utilizado.

Se debe tener presente que el esporo de N. apis no tiene la misma resistencia que el de Loque, por lo que su eliminación es menos radical. El solo hecho de someterlo a una temperatura estrictamente constante de 49°C durante 24 horas, soluciona el problema (Hornitzky, 2005.

El ácido acético al 80% a razón de 150 cc/ alza estándar con cuadros, resulta un método efectivo y más accesible. Debido a su costo, lo utilizamos sólo para la desinfección de los cuadros con cera labrada, pero es aplicable a todo el material. Este procedimiento también protege del desarrollo de polillas.

 

¿De que forma se pueden detectar los factores con-causales en el apiario?

 

Desconocer el número promedio de parásitos por hospedador de nuestro apiario (abundancia) repercute negativamente en el manejo de esta parasitosis.

El monitoreo resulta imprescindible tanto para detectar factores con-causales como para determinar el inicio del tratamiento medicamentoso.

Para ello tomaremos una muestra de 100 abejas por colmena correspondientes a un mínimo del 10% del colmenar (25% sería ideal) durante un día de vuelo (tapando la piquera), pudiendo así enviar al laboratorio la población (cluster) que registra mayor intensidad en las colonias (se puede tomar también del interior, pero reconsiderando los valores expresados en este artículo).

Si los resultados de este primer muestreo no superan los 300 mil esporos/ abeja es posible especular de forma segura con el tiempo (monitoreos por medio), de manera que, de ser necesario, con un solo tratamiento completo y la desinfección podamos evitar tanto un pico posterior.

 

¿Cuando debemos recurrir al tratamiento medicamentoso?

En cuanto a la aplicación de medicamentos no necesitamos decidir cual es la droga de elección pues la Fumagilina es, por el momento, la única droga de reconocida eficacia, aunque el solo hecho de aplicarla, puede ser ineficaz .

Sabemos indiscutiblemente dos cosas: que este medicamento no mata los esporos ya formados y que es extremadamente efectivo durante los 21 días que dura su aplicación. Si desconocemos el estado de la parasitosis, con certeza estaremos aplicando en un momento que puede ser tanto temprano como tarde e incluso innecesario.

Si es temprana, el efecto del medicamento puede retardar pero no inhibir el desarrollo de la enfermedad a posteriori. Tras su aplicación, en un período de 3 semanas los recuentos caen a niveles basales (entre 0 y 10 mil esporos/abeja), solucionando aparentemente el problema pero, ¿que sucede con la masa infectante?    

La administración de fumagilina (figura 2), cubre durante un período aproximado de 30 días pero, pasada la cobertura, los esporos ingeridos generan la reinfección desencadenando nuevamente la enfermedad.

Si la aplicación es tardía pues la muestra ya supera los 2.000.000 esporos/ abeja (imposible de visualizar en campo) el daño causado a la cría reduce su longevidad en un 22-44% y los adultos ya sufrieron daños irreversibles, por lo que las pérdidas igual ocurren.

Estas situaciones generan desconcierto e incluso dudas sobre la efectividad del producto adquirido pues no actuó como se esperaba pero, en realidad, no se aplicó en el momento que se necesitaba.

Basados en lo expuesto durante estas serie de dos artículos, sacamos como conclusión que si no nos imponemos un plan de control, mantenemos, pero no solucionamos.

Elaborar un plan de control para una patología como Nosemosis beneficia cualquier explotación apícola, pero requiere de dedicación.