Cuestiones en Nosemosis

 

(Nota I)

 

Dr. Gabriel SARLO

Laboratorio de Atrópodos

Universidad Nacional de Mar del Plata

 

Desde el año 1998 el Laboratorio de Artrópodos perteneciente a la Universidad Nacional de Mar del Plata se encuentra trabajando en el tema Nosemosis con el objetivo de comprender y controlar la dinámica de esta parasitosis.

Todos los años, para esta época empezamos a leer o escuchar la palabra Nosemosis, la cual, como ya bien sabemos, es una enfermedad de la abeja adulta causada por el parásito intracelular Nosema apis (fig. 1).  

Diversos artículos tanto científicos como técnicos confluyen en que se trata de una problemática sanitaria opacada por otras (Varroa o Loque), que desvían la atención no solo por ser sus individuos o síntomas “visibles” sino que su propagación es mucho mas agresiva y por lo tanto, pueden ser extremadamente mas destructivas.  

Sin embargo, y sin entrar en detalles, aunque conocemos que causa pérdidas considerables, la dedicación que se le  otorga a este parásito en su gran mayoría y a todo nivel, ha sido escasa o nula.

Esta situación generó una desconcertante variedad de manejos, métodos de análisis, medicamentos (caseros o no), cantidad de principio activo, fechas de cura, dosificaciones farmacológicas y formas de administración, que han dado por resultado un justificado desconcierto en el momento de actuar.

Para los que “perseguimos” a este parásito, esta situación es tan preocupante como el parásito en sí, pues vemos daños irreparables, gastos inútiles y esfuerzos malogrados día a día simplemente por el desconocimiento del paquete de información del cual se dispone.

La información se está transfiriendo a productores de Grupos INTA Cambio Rural bajo la supervisión del Laboratorio de Artrópodos de la UNMdP y con muy buenos resultados, entonces, por qué no aplicarla?

La serie de artículos que aquí se inician pretenden profundizar en algunas cuestiones razonablemente justificadas por la investigación nacional e internacional disponible, de manera que se tengan presentes al momento de decidir las pautas de manejo a aplicar en el apiario.

 

¿Qué particularidades anátomo-fisiológicas tiene Nosema apis que lo convierte en un persistente patógeno de la abeja adulta?

N. apis, como todo microsporidio, produce durante su ciclo de vida estructuras de resistencia denominadas esporos. Estas particulares estructuras y en especial los esporos de tipo II o esporos de “pared gruesa” (fig. 2), resisten 6 meses en miel o hasta 12 meses en las heces esperando ser ingeridos por una abeja. Estos tiempos de latencia permiten que estación tras estación un determinado número de esporos perduren (si las condiciones les son propicias) dentro de la colmena como reservorios en cuadros, pisos, entretapas y miel. Un hecho importante es que su resistencia al medio externo ni se asemeja a las esporas de loque americana, por lo que los tratamientos de desinfección son menos radicales.

Figura 2. Fotografía del autor obtenida por microscopía electrónica de transmisión de un esporo de Nosema apis aumentado  7.500 veces.

La otra particularidad reside en que requiere, para realizar su ciclo de vida, no solo de una célula viva que le aporte los compuestos orgánicos para su multiplicación, sino también de que esa célula sea lo suficientemente “activa” como para que posea una abundante cantidad de estructuras que generen energía (mitocondrias) pues carece de las propias.  El grupo de células que mas se ajustan a esta situación en Apis mellifera son las que componen el epitelio ventricular, encargado de producir las abundantes enzimas destinadas a la digestión, motivo aparente de por que es tan específico en cuanto a que no se lo encuentra en otros tejidos (especificidad) y convirtiéndose así en un parásito intracelular específico obligado. Desgraciadamente, a esta abundancia de nutrientes-energía y la simplicidad estructural del parásito se agrega el hecho de que su forma de multiplicación es de carácter asexual (no requiere de “encontrarse y cruzarse” con otro).

La suma de estas características resulta en una velocidad de multiplicación del tipo exponencial (nx). Si consideramos que a partir de un solo esporo se generan un mínimo de 18 (fig 3) y que se sucedan seis ciclos, se obtiene un número de treinta y cuatro millones de esporos (fig 4), valor de intensidad (número de esporos/ abeja) al cual hemos registrado mortandad de colonias. Debemos aquí tener en cuenta que esto se potencia si el inóculo o número de esporos ingeridos por la abeja es mas de uno….

Si bien este simple cálculo no cumple ajustadamente con la situación de campo, se conoce que una abeja que ingiere una dosis infectiva efectiva, requiere de una semana para que su ventrículo se encuentre totalmente parasitado. La longevidad natural de la abeja durante las situaciones de otoño-invierno favorece que se alcance y en muchos casos se superen dichos valores de intensidad (pico invernal). En estos casos graves, la abeja defeca dentro de la colonia liberando millones de estos esporos (masa infectante), los cuales serán ingeridos en mayor cantidad (inóculo) en las tareas de limpieza a medida que transcurre el tiempo, infectando o reinfectando las abejas.

 

¿La abeja posee algún tipo de defensa natural ante este parásito?

Hasta la fecha, solo se conoce una barrera que impide la infección de las células ventriculares, la membrana peritrófica (estructura muco-proteica compuesta por varias capas originadas a partir de los procesos de digestión) la cual se encuentra recubriendo y protegiendo el epitelio ventricular.

Este conjunto de capas varía  en concordancia con la actividad digestiva de la abeja de modo que a mayor actividad, mayor será el número de capas y, por lo tanto mayor su espesor. Esta característica ofrece cierto grado de resistencia a la infección si la membrana es suficientemente gruesa. De esto surge el hecho de que dependan del estado nutricional de la abeja  los problemas que tengamos con Nosema. Visto de otro modo, una abeja con un buen estado nutricional debe ingerir inóculos grandes para que se presente la infección pues su membrana es gruesa. Este hecho influye directamente sobre la tasa de contagio manteniéndola baja y la colonia no se ve comprometida. Desgraciadamente el espesor de esta membrana puede ser afectada por otros sucesos o factores predisponentes .

 

¿Qué son los factores predisponentes y como actúan en el desarrollo de la Nosemosis?

Los factores predisponentes son aquellos sucesos (climáticos, sanitarios o de manejo) que aislados o en conjunto potencian la infección  de la parasitosis y que, cuanto más se extienden en el tiempo, mayor es su efecto. Debemos siempre tener presente que estos factores son dinámicos, cambian de acuerdo a la zona, la época del año y de año a año.

Cualquier situación que genere estrés en la abeja, siempre impactará sobre la membrana peritrófica disminuyendo su espesor, puesto que ésta refleja su estado de “vitalidad” (actividad metabólica). Si la membrana se afina, la tasa de infección aumenta ya que, cuanto mas fina, menor es la cantidad de esporos a ser ingeridos para alcanzar la dosis infectiva mínima. Es por esta razón que en un determinado momento, un gran número de abejas de una colonia bajo la presión de los factores predisponentes  se hagan susceptibles a la masa infectante presente en la colmena ocurriendo así la infección y posterior mortalidad ambas en forma masiva. Esto, junto con el aumento en la masa infectante desencadena el suceso de revisar cámaras “espectaculares” con 8-9 cuadros de abeja y a la semana solo encontrar 5 o 4.

 

¿Cuál es el factor predisponente más importante?

Al decir que Nosemosis es una enfermedad multifactorial sostenemos que son múltiples los factores predisponentes, sin embargo son particulares en un apiario los que inciden en el brote.

Para el Sudeste de la Provincia de Buenos Aires hemos registrado como principales los siguientes:

1- Alta infestación de Varroa destructor: como es bien sabido, este ectoparásito se alimenta de hemolinfa. Si la tasa de infestación es alta (superior al 5%) un gran número de abejas emerge debilitada y por tanto, susceptible a la infección. Durante la temporada 2005/6 esperando poder dar una vuelta más de cosecha, se retrasó la aplicación de los acaricidas alcanzando valores de infestación superiores al 16% y, como era de esperar, los problemas de Nosemosis  se hicieron presentes.  

Ciclo de

multiplicación

Número de organismos a multiplicar

Número de esporos producidos

1

1

18

2

18

324

3

324

5.832

4

5832

104.976

5

104976

1.889.568

6

1889568

34.012.224

Figura 4. número de esporos obtenidos a partir de cada ciclo de multiplicación.

2- Clima: es por demás conocido que cuando el conjunto de parámetros climáticos actúan impidiendo los vuelos higiénicos, la masa infectante crece. Sin embargo, esta no es la única forma en que actúan.

Cuando analizamos estos factores por separado, encontramos una alta relación (correlación) con el desarrollo de la parasitosis en alguno de ellos. Por ejemplo, durante el período otoño invierno del año 2005, la humedad relativa ambiente (fig 5) resultó ser el factor predisponente a tener en cuenta, sin embargo, para la situación primaveral no resultó así. En la primavera, condicionan la oferta y recolección de las sustancias nutritivas necesarias para  sostener la cría en desarrollo. Sin polen, una nodriza consumirá todas sus reservas grasas y sacrificará las proteínas que formaban parte de su musculatura en afán de segregar jalea, por lo que el factor climático se entrelaza con el factor nutricional y tenemos un pico primaveral.  En una zona seca las escasas precipitaciones pueden condicionar el aporte de polen y ocurrir exactamente lo mismo.

3- Manejo: es extensa la lista de situaciones en la que el manejo actúa como factor predisponente, sin embargo, las situaciones que se repiten con mayor frecuencia y generan severas pérdidas en el sudeste de la provincia son:

            Ubicación inadecuada de las colonias

            Mal uso de los “ponchos”.

Alimentación o estimulación desbalanceada nutricionalmente.

Situaciones de reservas desbalanceadas o ausentes.

Escaso recambio de cuadros.

Desinfección de material inerte desorganizada o ausente.

Falta de monitoreo.

            Tratamientos farmacológicos inadecuados.

 

Figura 5. Valores medios de intensidad de esporos y humedad relativa ambiente registrados durante el año 2005.

por lo que detenerse a considerar y corregir en este aspecto reduce las posibilidades de tener un brote, tema que trataremos en detalle en la próxima entrega.