GACETA
DEL COLMENAR
Tomo
XXXIV Nº390 Octubre de 1972
Los
Nueve Cuadros en la Cámara de Cría
Por
JACINTO NAVEIRO - Apicultor
25
de Mayo (Bs.As)
A la altura alcanzada por la apicultura actual, toda técnica que tienda
a simplificar o agilizar el manejo de las abejas, debemos considerarlo un
adelanto que propende a una mayor producción de miel, a un costo económicamente
conveniente.
No debemos olvidar que nuestra abeja “cultivada” o “doméstica”
es un ser completamente salvaje al cual no hemos cambiado un ápice sus ideas a
cuanto formas de vivir, trabajar y reproducirse; y que todo nuestro dominio
sobre ella - que no es poco - lo hemos conseguido mediante nuestra adaptación
a sus costumbres y leyes de vida.
Otro punto que no hay que perder de vista es que, indiscutiblemente, a
nuestra apicultura práctica solo le interesa todo adelanto o descubrimiento que
repose sobre la base del factor económico, sin desconocer que estudios e
investigaciones dirigidos en otro sentido, puedan tener derivaciones en el
citado factor.
En nuestro país, siguiendo la huella de los maestro yankis, la
apicultura pasó del cajón rustico a la colmena de cuadros movibles, americana,
Roth o Estándar, de medidas uniformes por todos conocida. Adelantémonos a
decir que esta colmena adolece de un defecto en sus dimensiones, que tiene su
importancia, pero que es subsanable con una técnica de manejo adecuada y sin
los enormes inconvenientes que supondría en nuestra labor apícola la
introducción de una colmena de otra medida.
Acá no usamos este catálogo de colmenas, como en Europa, donde cada
apicultor introduce su colmena las reformas que el cree convenientes. Este
criterio se explica aparte de la
mentalidad de la gente de cada país- comparándolas dos apiculturas.
En Europa hay gran cantidad de apicultores con un reducido números de
colmenas cada uno, a la inversa de lo que ocurre entre nosotros, donde el número
de apicultores es reducido, con un promedio de muchas colmenas por unidad
apicultor.
Es claro que al iniciarse con pequeñas explotaciones apícolas, no se
tenga la preocupación de quebranto en caso de fracasar la empresa, pero entre
nosotros ocurre todo lo contrario. Desatendiendo el consejo - repetido hasta el
cansancio - de empezar “con poco “, no es raro ver que de buenas a primeras
alguien se lance a la “aventura” apícola con un número de 500 a 1000
colmenas. Como es lógico, esta forma de proceder lleva implícita una alta
dosis de probabilidad de fracaso, y ante la emergencia es una gran ventaja que
el inversor de ese considerable capital encuentre seguro comprador para sus
colmenas y en su tiempo razonable corto. Esta solo es posible tratándose de
material standard, ya que será difícil encontrar quien se avenga a introducir
en sus apiarios colmenas de otra medida, por los trastornos que ella ocasiona.
No es creíble que nuestra colmena standard sea ideal en su género para
todas las circunstancias que puedan
presentarse derivadas de zona y clima, que tan variados tenemos en el país,
pero, como ya lo dijimos, una técnica de trabajo adecuado subsana muchos
inconvenientes sin las serias complicaciones que traería aparejada la reforma
de nuestra colmena standard.
Por ejemplo : es reconocido por la gran mayoría de apicultores, que la
capacidad de la cámara de cría de la colmena standrd es insuficiente para
recibir la postura de una buena reina, por lo menos en lo más álgido de la
opuesta, o sea, durante la primavera. Hace años de subsana esta insuficiencia
trasladando cuadros de cría al alza y bajando vacíos a la cámara. Práctica
perniciosa, donde el apicultor mete sus manos groseras desorganizando la fina
trama de la conformación del nido, con los consiguientes trastornos para la
colonia.
Hoy, felizmente, está muy generalizado entre nosotros
el uso de dos cámaras para recibir la gran puesta, reducida a una cuando
ésta empieza a disminuir, es decir, al acercarse el momento de la gran mielada.
Piénsese en la gran diferencia que existe entre las dos técnicas y
saltara a la vista que la forma última de trabajar constituye un verdadero
adelanta en economía de tiempo y trabajo, además de no violentar la organización
de las abejas, con lo cual indiscutiblemente se obtienen los mejores resultados.
Como su título lo dice, el motivo de
este escrito es hablar de la utilización de nueve cuadros, en lugar de
diez, en la cámara de cría de la colmena Standard. Aclaramos que esta
modalidad de usar 9 cuadros en la cámara de cría de la colmena estándar, no
tienen que ver con la misma operación ejecutadas en las alzas, es una forma de
trabajar aceptada prácticamente por todos los apicultores. Con esta técnica se
simplifica el trabajo, obteniendo la misma miel en panales más gruesos, por lo
tanto fáciles de desopercular, además de un cuadro menos, facilita
considerablemente el cómodo manipuleo de la colmena.
Los fundamentos de la conveniencia de usar nueve cuadros -en lugar de
diez- en la cámara de cría, son completamente distintos a los fines que se
persiguen usándolos en las alzas, enseguida veremos porqué.
Como hemos visto, usamos nueve cuadros en las alzas, lo hacemos con el
deliberado propósito de obtener panales más gruesos, al par que facilita en el
manipuleo de los cuadros, lo cual resulta a todas luces ventajoso. El espacio
que deja la falta de un cuadro en el alza, las abejas lo llenan, engrosando los
panales. En la cámara de cría, en cambio, como los panales de cría son
siempre del mismo espesor, ese espacio suplementario queda repartido en los 9
cuadros haciendo la colmena más confortable, tanto en invierno como en verano.
En la cámara de cría, la supresión de un cuadro, por una parte también
responde a la necesidad de contar con suficiente espacio para el trabajo rápido
y cómodo. Supongamos que queremos revisar un cuadro que ocupe cualquier posición
en la cámara; todo lo que debemos hacer es presionar con la palanca, corriendo
los demás cuadros, terminando la tarea con toda limpieza, sin restregar abejas
ni perder tiempo en apaciguarlas por medio del humo. Usando 10 cuadros, si
queremos sacar uno del centro, debemos empezar por un lateral, por el peligro de
que en el inevitable “refriegue” de abejas, pueda caer la reina inclusive.
Además de esta ventaja, el empleo de 9 cuadros, tiene otra que en mi
concepto es más importante. Trataré de explicarla.
Inventada la colmena de cuadros movibles, en el siglo pasado, se planteó
el problema de cuál era la distancia más conveniente a que deberían ir
colocados los cuadros en la cámara de cría. Algunos de los más conspicuos
apicultores de los EE.UU., como Quimby y Dadant, optaron por espaciar sus
cuadros a 38 mm., medida tomada de centro a centro (acotemos que para contener
10 cuadros a esa distancia, más 1 cm. A cada lado, la cámara Standard, debería
tener 40 cm. de luz interior, en lugar de 37,5 cm. como tiene).
Hoffman, el inventor del cuadro con espaciador, partiendo de una hipótesis
falsa -como tantas veces ocurre- elaboró una teoría perfecta, espaciando los
cuadros a 35 mm, argumentando que a esa distancia, a un espacio dado, se precisa
menor cantidad de abejas para mantener un mismo
grado de calor, y vistas así las cosas, en las primaveras frías, la colonia
podría expandir más rápido el nido, gracias al mejor aprovechamiento de ese
calor.
Según Hoffman, con los cuadros espaciados a 35 milímetros, las abejas
de los panales enfrentados, se tocan por la espalda, cubriendo un espacio para
el cual, a 38 milímetros se precisan mayor número de abejas para mantener el
mismo grado de calor. No se tomó en cuenta que ese calor que es preciso
mantener, es generado por las mismas abejas, y que por lo tanto a mayor número
de éstas, mayor será la temperatura que puedan desarrollar. Es decir que, si
en la cara de dos panales, en vez de mil, hay mil quinientas abejas, lógicamente
producirán más calor y lo conservarán mejor, por supuesto.
Todo lo que llevo dicho sería de escaso valor, si no tuviera el aval de
mi práctica apícola. Una larga experiencia me confirma que con 9 cuadros en la
cámara de cría, las colonias invernan perfectamente bien. Por lo tanto no
tiene sentido lo que a veces se aconseja, proponiendo usar 9 cuadros en verano y
10 en invierno. Esto es complicar las cosas inútilmente, máxime que si se
quiere, el espacio que deja el cuadro suprimido, puede repartirse a los costados
de la cámara, apretando los cuadros hacia el centro, con lo cual se evita, en
parte, la humedad que siempre se forma en los cuadros laterales.
Durante la primavera y el verano es cuando el espacio suplementario que
deja un cuadro menos, juega su papel más importante al permitir elasticidad a
la expansión y retracción del número de abejas el la cámara, que actúa a
manera de regulador de la temperatura del nido, conforme a los cambios bruscos
producidos por el clima. Al mismo tiempo se asegura comodidad a la colonia
dentro de la cámara, evitando por lo tanto, UNA de las causas de enjambrazón,
que es el exceso de abejas, jóvenes sobre todo, amontonadas en su vivienda, difícil
de ventilar y refrescar como es necesario, ya que su espacio entre panales
demasiado estrecho, donde las obreras deben trabajar “tocándose por la
espalda”, no lo permite cómodamente.
Llegamos así a la conclusión de que el uso de 9 cuadros en la cámara de cría de nuestra colmena Standard, es una práctica muy recomendable, por cuanto facilita y agiliza la labor del apicultor; da confort a la colonia dentro de la colmena, sin contrariar ni entorpecer a lo más mínimo de sus hábitos naturales, primer punto que debe tener en cuenta TODO apicultor que quiera sacar provecho de su profesión. La única objeción que podría hacerse sería la de la insuficiencia de la cámara para recibir la puesta primaveral de la reina, pero va de suyo que esta técnica debe ser aplicada usando dos cámaras en primavera, práctica ya bastante generalizada y que gana terreno día a día entre nosotros.