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                                     Manejo de Paquetes de Abejas al Final de Temporada

 

Por Pablo Antonio Maessen . Perito Apicultor – SADA - Delegación Mendoza. e-mail: pablomaessen@infovia.com.ar

  

 

 

    La curva poblacional en el apiario cae paulatinamente finalizada la cosecha de miel. Una alternativa para aprovechar el “excedente” de abejas, es por medio de la confección de paquetes con los remanentes de obreras de las colmenas, con el objetivo de preparar nuevas cámaras de cría que serán garantía de sanidad que se manifestará en la próxima primavera.-

 

               

   LOS APICULTORES de la Argentina terminan o están próximos a finalizar la cosecha de miel en los apiarios du­rante febrero y principios de marzo (de acuerdo con la latitud en que se encuen­tren). Ello conlleva la inminente reduc­ción de la población (entre un 60 y un 70 por ciento), lo que habitualmente se co­noce como recambio de abejas de otoño.

Varias de las obreras que han trabajado du­rante el final del verano desaparecen por muerte natural, dando lugar al na­cimiento de las abejas que tendrán la obligación de preservar la colonia para pasar el invierno. Por ello para esta época del año es notorio observar el au­mento de la recolección de polen, ali­mento que les servirá de sustento a las obreras que están por nacer, que nece­sitan mayor cantidad de contenido gra­so en su hemolinfa a fin de poder so­brevivir a los duros días de las estacio­nes más frías del año.

Desde hace tiempo los apicultores no se resignan a perder estas abejas e inten­tan aprovechar hasta el último día la ca­pacidad laboral de las pequeñas aladas, es por esto que las trasladan de un lugar donde no cumplen ninguna función, a otro donde serían de suma utilidad.

En el ambiente apícola es común la preparación de núcleos de fin de tem­porada, también conocidos como nú­cleos de otoño, con los que se trata de utilizar la capacidad de adaptación de estos insectos, que parecieran resistir­se a morir hasta no dejar en orden la colmena. Los requisitos son muy sim­ples: se emplea un par de cuadros con cría abierta, un cuadro con cría opercu­lada, un cuadro de miel, una reina nue­va fecundada y abejas. Esta técnica brinda la posibilidad de aprovechar las abejas que morirán antes del recambio dando como resultado una cámara de cría que, bien cuidada, pa­sará el otoño y el invierno, y al principio de la primavera se manifestará de forma ex­plosiva dando en poco tiempo una colmena fuerte con características óptimas para la producción.

 

LA OPCION SANITARIA. Esta propuesta diferente  consiste en el uso de paquetes de abejas como una alternativa más de aprovechamiento del ex­cedente de las mismas que, tarde o temprano, morirán. Esta variante se justifica porque el apicultor se en­cuentra con el grave problema de que una vez terminada la cosecha de miel y dejadas las reservas necesarias para la invernada, las abejas siguen su ritmo normal, lo que implica consumo de ener­gía y, por ende, de alimento (que en esta época empieza a escasear a pesar de que perduren algunas flores). La situación se torna preocupante cuando el alimen­to que consumen es el dejado como re­serva y más grave cuando los calores del verano se prolongan provocando un oto­ño templado (que ocasiona la demora en la formación del racimo invernal). En otras palabras, las abejas se comen todo dando la mala sor­presa de colmenas muertas o muy débiles en el momento de la revisión otoñal.

 

Con esta propuesta, cuando llegue el frío se podrá disponer de una cámara de cría o, en el peor de los casos, un núcleo fuerte (con más de 5 cuadros) con reina y cera obrada nuevas y, lo que es más im­portante y diferencia de la técnica de los núcleos, escasa probabilidad de estar in­fectada con parásitos y enfermedades que se transmiten en la cría.

 

Para la formación de paquetes se debe contar con colmenas bien desa­rrolladas, con abundante cría opercu­lada y, en consecuencia, gran canti­dad de abejas. Además es fundamen­tal la sanidad del material.

 

El día previo al empaquetado el api­cultor prepara la colmena de la siguien­te te forma: se parte de una colmena con doble cámara de cría y alza superior es­tándar, lo que permite un manejo ver­tical adecuado. Se debe contar además con una rejilla excluidora de reinas. Se extrae de esa cámara uno o dos marcos con cría abierta que se colo­carán en la zona central del alza superior, marcándolos para poder detectarlos con facilidad al día siguien­te en el momento de extraer las abejas. En sustitución de los marcos de la cá­mara de cría, se ubican en lo posible cuadros con cera labrada o, en su de­fecto, estampada. Se recluye a la reina en la cámara inferior y se coloca encima de ésta la rejilla excluidora de reinas. Luego de esta tarea de prepa­ración de las colmenas, por lo general se realiza en horas de la tarde, para que al día siguiente los cuadros con cría abierta que se ubicaron en el alza supe­rior se hallen cubiertos con abejas no­drizas, las que habrán subido instinti­vamente para proteger, dar calor y ali­mentar a las larvas jóvenes.

 

Al otro día el apicultor debe tener et resto del material listo, esto son  la jaula porta-paquete, las reinas enjauladas y fecundadas, los alimentadores con el jarabe puesto, el embudo y la balanza. El apicultor coloca detrás de cada colmena preparada una jaula porta-paquetes abierta, sin alimentador. En el agujero del alimentador se coloca el embudo y encima de éste se sacuden los cuadros marcados el día anterior cargados con nodrizas. Las jaulas porta-­paquetes se completan hasta la mitad, incluso, con abejas de cuadros de otras colmenas. Luego se cuelga la jaulita porta-reina de la ranura superior (al la­do del agujero para el alimento) y se co­loca el alimentador con el jarabe.

Una vez cerrados los paquetes, se ubican en una zona sombreada para que las abejas suban y formen un raci­mo alrededor de la jaula porta- reina y del alimentador. Se recomienda que la madera de la cara interior de la jaula no esté cepillada a los efectos de que las abejas puedan prenderse fácilmente.

En el lugar de recepción se deben te­ner tantas cámaras de cría como paque­tes a recibir, teniendo presente que ca­da cámara se deberá integrar con su res­pectivo piso, techo y entretapa y tres marcos con cera 'estampada, que se ubi­carán en uno de los costados. Además es necesario contar con un alimentador del tipo Doolitle o Bordman. También es conveniente el empleo de una lámina plástica (por ejemplo un nylon de 100 a 150 micrones), que se colocará -una vez ubicadas las abejas- como envolviendo los marcos aludidos sin rodear los bor­des en contacto con el piso (técnica co­nocida como "poncho"), con el objeto de comprimir la población y mantener lo más posible la temperatura del nido. Esta lámina debe ser de 80 centímetros de largo por 40 cm de ancho; al ser ésta más corta que el largo del cabezal del marco los extremos del mismo quedan libres para que las abejas puedan llegar al alimentador, que se encuentra en la parte exterior de la lámina.

 

 

 

 

EXTRACCION. Cuando el paquete llega a destino se aconseja dejarlo reposar unas horas en un lugar protegido, especial­mente de los rayos solares directos, ya que el excesivo calor podría producir se­rios inconvenientes en la población. An­tes del traspaso se rocían las abejas del paquete con agua para impedir que vue­len. Se sacude el paquete para que las abejas caigan al fondo, se extrae la celda real por el agujero del alimentador y se

vuelve a tapar para que no escapen las abejas. Se coloca la jaula porta-reina sin el corcho entre el pri­mero y segundo marco. Luego se abre el paquete y se sacude so­bre los marcos, asegurándose de que la mayoría de las abejas cai­ga donde está la soberana. Se cu­bren los marcos con la lámina plástica y se carga el alimenta­dor. Terminada esta operación se coloca la entre-tapa y el techo.

Tres días después de haber traspasado el paquete a la cáma­ra de cría se realiza una revisión de la colmena que debe ser rápi­da para evitar la pérdida de tem­peratura en el nido de cría. En esta inspección se observa si la reina fue liberada y si ha comen­zado la postura en los panales que a esa altura deben hallarse labrados en su totalidad, con huevos en el fondo de las celdas. Si la reina no cumple con esas condiciones debe ser reempla­zada inmediatamente. Si todo funciona bien se debe colocar un panal con cera entre el ali­mentador y los tres panales que

ya han sido labrados. Se repone el jarabe consumido y se repite esta operación cada 3 días hasta completar la cámara de cría. En treinta días se habrán completa­            do un cuerpo labrado totalmen­te y se dispondrá de una población joven y abundante.

 

 

 

 

 

Recomendaciones:

 

Para garantizar la seguridad de la nueva cáma­ra de cría la reina debe estar recién fecundada. La jaula con la reina se cuelga de la ranura con­tigua al agujero del alimentador del paquete. En destino se ubica la jaula porta-reina sin el cor­cho entre el primer y segundo marco de la nueva cámara. Y luego se sacude el paquete con el res­to de las abejas, rociadas con agua, sobre éstas . Tanto en el momento en el ingreso al paquete co­mo durante el egreso, las abejas deben ser mojadas a fin de evitar que puedan volar y de esa forma facilitar su manejo posterior.

 

 

 

Ventajas del sistema

 

1. Es una alternativa para el apro­vechamiento de las abejas adultas excedentes al final de la temporada.

2. Permite contar con una cámara de cría y buena población a princi­pios de la primavera siguiente.

   3. Su desarrollo es rápido y fácil de controlar

   4. Permite contar en poco tiempo con una cámara de cría con marcos de cera recién obrados.

   5. Cuenta con la seguridad de tener una reina nueva recién fecundada.

   6. Al no transportar marcos con cría minimiza el riesgo de enfermeda­des y evita el debilitamiento de las

cá­maras de cría madre.

   7. Se pueden hacer tratamientos contra varroasis, nosemosis y loque americana con alta efectividad.       

   8. Son fáciles de transportar debi­do al pequeño volumen que ocupan, permitiendo ser apilados sin proble­mas, controlar su temperatura, ven­tilación y alimentación.

   9. Los fletes resultan más econó­micos. y rápidos.

 

 

Materiales necesarios

Caja o jaula portapaquete: Para su construcción se emplean maderas livia­nas. Las dimensiones para paquetes de un kilo (10.000 abejas) son 33 centíme­tros de largo, 14 de ancho y 22 de alto. En la cara superior se hace un agujero de aproximadamente 10 centímetros de diámetro para que calce justo el ali­mentador. Los laterales mayores llevan alambre tejido (plástico o metálico) pa­ra facilitar la ventilación interior.

Alimentador: Este envase posee una tapa plástica con un buen cierre y fácil apertura para poder realizar todas las inspecciones necesarias durante el viaje y reponer el jarabe consumido. Por lo general, se hace un orificio para que gotee lentamente y así las abejas puedan tomarlo. Algunos apicultores suelen colocar en la perforación un hilo de algodón de 2 centímetros de largo, lo que actúa de mecha donde las abe­jas pueden libar con facilidad. Otra va­riante es la de utilizar potes plásticos con cande o miel sólida, perforados la­teralmente para que las abejas puedan ingresar para alimentarse.

Jaula porta-reina: Se utiliza una jaula porta-reina de iguales caracte­rísticas a las utilizadas para la expedi­ción de abejas reinas, construidas en madera, teniendo comodidad para ubicar la reina, el séquito (abejas acompañantes) y el alimento. En la parte superior de la jaulita se coloca un clavo con cabeza, a efectos de poder colgarla de la ra­nura que posee el paquete junto al agujero del alimentador.

Embudo: Este elemento es funda­mental para introducir las abejas en los paquetes; puede ser de hojalata, madera o cualquier otro elemento que no dañe a las abejas (evitar los rebor­des filosos). Un tamaño tentativo pue­de ser de 80 centímetros de largo por 60 de diámetro en su parte ancha.

Balanza: Es importante para deter­minar exactamente cuanto  pesa el pa­quete. Generalmente se utilizan balan­zas que pesan hasta 5 kilos pero pue­den ser mas chicas.

Aspersor de mano: Este implemento es sumamente útil cuando se realiza el vaciado de las abejas en el embudo y durante la muda del paquete a la nueva cámara de cría, ya que evita que las mismas se vuelen.