Cera
de abeja: calidad e importancia para la apicultura.
STEFAN
BOGDANOV.
Centro
Suizo de Investigación Apícola
Con
el apoyo de una presentación muy didáctica e ilustrada, Bogdanov explicó los
conceptos básicos de la producción de cera por las abejas, ofreciendo algunos
datos llamativos como que una escama de cera pesa alrededor de 0,0008 g y que
para producir un kilo de necesitan aproximadamente una 15.000 abejas.
Otro
apartado de interés en la conferencia fueron los factores a tener en cuenta
para la producción de cera en calidad, destacando entre los citados: que el
calentamiento a temperaturas muy elevadas puede dañar la cera y oscurecerla;
los recipientes donde se calientan no pueden estar hecho de aluminio, acero zinc
o cobre porque estos metales la tornan también más oscura; los panales con
miel fermentada no se deben fundir para conservar el aroma propio de la cera;
las esporas de Paenibacillus larvae (loque ameracana) no mueren con temperatura
normal de procesado de ebullición(sólo se puede matar las esporas con
calentamiento bajo presión a 1400hPa a 120º C durante 30 minutos); con aguas
duras se pueden producir emulsiones aguacera; después de fundida la cera no es
suficientemente pura, debe permanecer al ,menos durante una noche en baños de
agua a 75-80ª C (decantando por la diferencia de densidad) y con posterior
filtrado).
El
ponente ofreció algunos criterios de calidad para la cera: color amarillo o
amarillo marronoso; consistencia que no se pegue al corte; punto de fusión
entre 61-65ºC; densida 0,950-0,965; índice de refracción, 1440-1445; acidez,
18-23; esterificación 70-80; peróxido, al menos 8.
El
aspecto con mayor énfasis fue la prevención de contaminantes en la cera.
Bogdanov dijo que los principales contaminantes de la cera son los productos químicos
utilizados por los apicultores, mientras la contaminación ambiental es mucho
menos importante. Expuso los datos de un estudio realizado en Suiza buscando
residuos de 96 pesticidas muy comunes y sólo se hallaron trazas. La cera se
contamina, señaló, pues básicamente por la acaricidas lipófilos usados
contra Varroa, en rangos que va desde los 0,5 a los 10 mg/Kg.
Los
estudios de seguimiento realizados durante cinco años, le llevan a concluir que
a concentración de acaricidas aumenta con el número de aplicaciones del
producto (ejemplo fluvalinato) pero decrece muy lentamente cuando se deja de
aplicar el acaricida (ej. Bromopropilato). La vida media de un acaricida en la
cera es de cinco años, y el tiempo en desaparecer totalmente depende de la
concentración inicial. Puso el ejemplo del bromopropilato que no se usa en
Suiza desde 1991; y aunque desde entonces los niveles han ido disminuyendo,
dijo, no bajarán de límite de detección actual (0,1 mg/Kg) hasta después de
2006.
Lamentó
también que no existan límites máximos de residuos para la cera y apuntó que
en la cera ecológica utilizada en Italia, Alemania o Suiza sólo se permiten máximos
entre 0,1 y 1 mg/Kg dependiendo del acaricida, límites que, dijo, garantizan
que los acaricidas no pasarán a la miel.
Otras
sustancias como el paradiclorobenceno utilizado contra la pollilla y algunos
protectores de la madera contaminan también la cera, comentó.
Finalmente
señaló que el hecho de no utilizar acaricidas en Brasil, hace que su cera no
esté contaminada y la demanda de este producto libtre de residuos esté
creciendo a nivel mundial.
La
parte final de su conferencia estuvo dedicada a los usos de la cera desde la
antigüedad. En nuestra época, la cera de abejas tiene todavía diferentes
destinos, aunque el principal es la elaboración de productos cosméticos. Otros
son la fabricación de velas, su uso en pintura (batik), fabricación de gomas
de máscara, etc.
La
cera, comentó, tiene propiedades antibacterianas, aplicada sobre la piel mejora
al elasticidad; la cera templada tiene aplicaciones en la inflamaciones
musculares, nerviosa y de articulaciones.
Fuente: Revista Vida Apícola Nº126 – Julio-Agosto 2004- pág.50