Diario 16 de España
Martes, 21 de Noviembre de 2000
D16 | Alcalá.
Una
vacuna para las abejas
La epidemia provocada por un parásito asiático, que ha acabado en España con
las colonias silvestres de abejas productoras de miel y reducido la producción
de las colmenas de los apicultores de todo el mundo, tiene su días contados si
se confirma la eficacia de un remedio ideado por un veterinario jubilado.
Pedro Pablo Rodríguez, descendiente de españoles y con residencia en Virginia
(Estados Unidos) y Alcalá de Henares, es el creador del tratamiento contra el
ácaro varroa jacobsoni, que consiste en mezclar vaselina líquida de una
determinada densidad, miel, cera y agua.
En una entrevista telefónica con la agencia Efe, Rodríguez manifestó desde
Virginia que el remedio que propone para combatir la varroa es «eficaz, económico
y no contamina, frente a los tratamientos acaricidas, cada vez menos útiles y
que, utilizados incorrectamente, pueden dejar residuos en la miel».
«El proceso _explica Rodríguez_ tiene dos fases. Primero hay que utilizar un
gasificador para matar los ácaros en su fase adulta y colocar en las colmenas
unas pequeñas cuerdas empapadas con la mezcla descrita con el fin de que las
patas de las abejas queden impregnadas; después sólo hay que esperar a que las
abejas procedan a acicalarse y es entonces cuando transfieren la vaselina a los
ácaros que se han posado en su cuerpo».
INVESTIGACIÓN. «La sustancia acaba penetrando en el sistema
respiratorio de los ácaros y mueren de asfixia», apostilla Rodríguez, quien
afirma que esta técnica se está experimentando en varias universidades
argentinas y también por apicultores españoles, americanos y africanos, «gracias
a la difusión que ha tenido por Internet», como asegura el veterinario
afincado en la ciudad complutense. Según Rodríguez, dos multinacionales
norteamericanas le ofrecieron patentar la fórmula, «pero lo rechacé porque
quiero que se beneficie de ella toda la humanidad», manifestó.
Rodríguez tiene previsto viajar a España para dar una conferencia sobre este
asunto en Guadalajara, a primeros de diciembre.
La varroa se detectó en España en 1985 y al año siguiente provocó una
epidemia que fue declarada oficialmente. La hembra de este parásito, que afecta
tanto a la cría de abeja como a los adultos y se alimenta de su sangre, se
reproduce en el interior de las celdillas de los panales y, según su grado de
parasitación, las crías mueren o nacen con malformaciones que le impiden
atender las tareas de la colonia.
La principal consecuencia de la varroa ha sido la pérdida de colonias
silvestres y la inviabilidad a corto plazo de los enjambres que salen de los
colmenares y no son recogidos por un apicultor.