Hace 16 años Realidad Económica se ocupaba extensamente de analizar lo que pasaba, y conjeturaba sobre lo que podía pasar, con el ingreso al país de las transnacionales de semilla. En esa oportunidad dijimos que la irrupción de las empresas transnacionales -en especial las quimicofarmacéuticas-en la industria de la semilla es un mal augurio para todo el sector agropecuario y una amenaza más a la seguridad alimentaria.
Lamentablemente el pronóstico se cumplió, pero nos quedamos cortos. No logramos dimensionar los efectos perniciosos que acarrearía la apropiación privada por parte de las transnacionales de los organismos modificados genéticamente (OsMG).
En el país de ¨no me acuerdo¨ y de ¨eso no se habla¨, de tanto en tanto los grandes medios periodísticos ¨descubren¨ ( ¨escrache¨ de por medio de Greenpeace a Knorr Suiza) problemas serios como el de los transgénicos
Un poco tarde, pero en buena hora.
De la superficie cultivada con transgénicos , la Argentina tiene casi el 20%, y ocupa el segundo lugar después de EEUU.
En el mundo Argentina es uno de los primeros países donde las semillerías realizan más ensayos de campo con cultivos transgénicos (174 hasta setiembre de 1998) con los riesgos que ello involucra. Somos el conejillo mimado de las transnacionales .
Las transnacionales Nidera S.A., Monsanto Argentina, Cargil Seeds (Monsanto), Novartis Argentina, Dekalb Argentina, Pioneer Argentina, Zeneca, y AgrEvo son responsables de alrededor del 80% de esos ensayos realizados en nuestros campos.
No es casual que esas empresas ejerzan hoy una presencia ologopólica. La dictadura militar de turno derogó las normativas vigentes sobre semillas híbridas y elaboró otra (ley 20.247/1973) a mediada de las transnacionales, imprescindible de allí en más, para consolidar su posición hegemónica.
Otros militares mandaron a vía muerta el esfuerzo de Investigación y Desarrollo (I y D) en semilla híbrida , realizado en casi dos décadas por el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria). Le prohibieron competir en el mercado de semilla y se le asignó un papel subsidiario de apoyo a la industria privada. Esto posibilitó la transferencia gratuita a esas empresas del saber público acumulado . (El trabajo de los investigadores que el estado contribuyó a formar y las semillas que se generaron fueron a parar a los bolsillos de las transnacionales).
Los Gobiernos civiles completaron la obra de las dictaduras. El presidente Menem eliminó el aporte proveniente de las exportaciones agropecuarias que financiaba al INTA, institución que pasó a vivir del escaso dinero que le dio el Tesoro.
En los dos últimos años se redujo su presupuesto en un 48% (este año cayó 16 veces que el de Ciencia y Técnica o 5 veces que el de la Secretaría de Agricultura . Además se le bajó el 12 % el sueldo a todo el personal incluso a los investigadores)
Hace 16 años Realidad Económica se ocupaba extensamente de analizar lo que pasaba, y conjeturaba sobre lo que podía pasar, con el ingreso al país de las transnacionales de semilla. En esa oportunidad dijimos que ¨la irrupción de las empresas transnacionales -en especial las químicofarmacéuticas-en la industria de la semilla es un mal augurio para todo el sector agropecuario y una amenaza más a la seguridad alimentaria¨.
Lamentablemente el pronóstico se cumplió, pero nos quedamos cortos. No logramos dimensionar los efectos perniciosos que acarrearía la apropiación privada por parte de las transnacionales de los organismos modificados genéticamente (OsMG).
La comunidad científica, muchos gobiernos, las organizaciones no gubernamentales y los consumidores, están preocupados por la continua aprobación y consecuente autorización de ventas de cultivos, alimentos y pienzos transgénicos . ¨a la vista de las pruebas científicas cada vez más numerosas de los peligros que éstas representan para la biodiversidad, la seguridad alimentaria y la salud humana y animal, mientras que ni la necesidad ni los beneficios de una agricultura basada sobre la ingeniería genética han sido probados¨.
Las semillas desarrolladas mediante una ingeniería genética que han sido diseñadas para una agricultura ¨industrial¨requiere fuertes inversiones de capital y eliminan mano de obra favoreciendo el control de las tierras más fértiles y de la producción por un número cada vez más reducido de grandes empresas. En otras palabras, viene a completar la distribución desigual de la ¨recompensa¨ que nos dejo la Revolución Verde.
Los rasgos transgénicos que concentran la atención y las inversiones de la industria biotecnológica , están centradas sobre el desarrollo de productos para ampliar mercados, obtener altos retornos y no para solucionar el hambre del mundo.
Scotts el mayor fabricante de productos para césped y canchas del mundo, anunció que está gestando un supercésped, genéticamente alterado, que será resistente a la sequía, florecerá en invierno, crecerá con mayor lentitud (para reducir el uso de cortadora de césped), los habrá de distintos colores "no hay límites para lo que uno puede hacer" asegura Peter Day, director del centro de Biotecnología de la Universidad Turgens, que trabaja para Scotts y Monsanto en la creación de estos céspedes, "se podría colocar incluso un gen luminiscente en nuestro césped para que brille . O que brille cuando lo pisemos". La compañía está trabajando en rosas, petunias y geranios modificados genéticamente , que darán flores más duraderas , de distintos colores e insecticida incorporados. " Así es como nosotros hacemos dinero tratando de crear belleza con menos mantenimiento" dijo el ejecutivo de Scotts.
Este nuevo mercado puede llegar a 10.000 millones de dólares.
Esto ocurre mientras en el mundo mueren millones de personas de hambre por año y otras quedan incapacitadas para realizar una vida útil. A las empresas biotecnológicas , no les interesa mejorar las "plantas de los pobres", base alimentaria de muchísimos pueblos del tercer mundo porque están fuera del circuito comercial . A ellas les interesa lo que se vende y lo que asegura una buena tasa de ganancia, como es el caso de los cultivos alimentarios transgénicos , el césped o las flores. Tampoco se preocupan de crear variedades de cultivos alimentarios que fijen biológicamente su propio fertilizante, resistan la sequía o puedan convivir con la malezas.
Las transnacionales que monopolizan el negocio de los transgénicos están usando todo su poder para callar las críticas generalizadas que provocan su manipulaciones.
En setiembre de 1998; The Ecologit, la revista insignia del pensamiento ecologista durante las últimas tres décadas fue censurada. Los 14.000 ejemplares de su edición especial sobre la ingeniería genética y Monsanto fueron destruidos sin previo aviso por la imprenta, que llevaba 29 años imprimiendo The Ecologist. El diario británico The Guardian señaló "la imprenta se niega ha hacer comentarios, se cree que tuvo miedo de exponerse a una denuncia por calumnias de Monsanto"
Zac Goldsmith, de The Ecologist declaró: "Estámos atónitos y escandalizados. Tenemos un largo historial de denuncias contra la multinacionales, pero la imprenta no se ha negado a publicar un número en 29 años"
Cuando The Ecologist reimprimió la edición censurada, las dos cadenas más importantes de distribución en kioscos del Reino Unido ( W. H. Smith y John Menzies) se negaron a vender la revista por el mismo motivo.
El Dr. Putzsai, un investigador de 68 años con más de 35 de experiencia fue expulsado del Instituto Roweet de Aberdeen (Escocia) acusado de poco rigor científico en sus resultados cuando hizo público en un programa británico de televisión que ratas alimentadas con patatas modificadas genéticamente habían desarrollado cambios significativos en su sistema inmunológico . Seis meses más tarde, 23 investigadores de trece nacionalidades distintas firmaban un manifiesto donde, después de evaluar el trabajo de Putzsai afirmaban que "no presentaba errores y sus resultados eran ciertos".
Después se supo que Monsanto había aportado 225.000 dólares al Instituto Roweet para financiar investigaciones con la soja transgénica para hacerla resistente a su propio herbicida Roundup, las mismas que Putzsai llevaba a cabo en sus laboratorios .
El debate mundial sobre los OsMG se acrecienta día a día, con la publicación del artículo de Miguel A. Altieri y Peter Rosset en este número de RE nos sumamos a la discusión crítica que continuará en otras ediciones.
En el corazón de la crítica están los efectos biotecnológicos sobre las condiciones sociales y económicas y los valores religiosos y morales que llevan a preguntar:
¿Debemos alterar la estructura genética de todo el reino animal en nombre de las ganancias?
¿Es la constitución genética de los seres vivos herencia común de todos o puede ser adquirida por las corporaciones y de esta manera convertirse en propiedad privada de algunos?.
¿Quién dio a las compañías individuales el derecho de monopolizar grupos enteros de organismos?
¿Los biotecnólogos se sienten los dueños de la naturaleza? ¿ Es esta una ilusión construida sobre arrogancia científica y la economía convencional, ciega a la complejidad de los procesos ecológicos?
¿Es posible minimizar los conceptos éticos y reducir los riesgos ambientales manteniendo los beneficios ?
También surgen algunas preguntas específicas sobre la naturaleza de la tecnología, en tanto otras cuestionan la dominación de la agenda de investigación agrícola por intereses comerciales . La distribución desigual de los beneficios , los posibles riesgos ambientales y la explotación de los recursos genéticos de las naciones pobres por las ricas demandan algunos interrogantes más profundos :
¿Quién se beneficia con la tecnología? ¿Quién pierde?
¿Cuáles son las consecuencias para el ambiente y la salud ?
¿Cuáles han sido las opciones ignoradas ?
¿A qué necesidad responde la biotecnología ?
¿ Cómo afecta la tecnología , lo que se está produciendo, cómo, para qué y para quién se está produciendo?
¿Cuáles son las metas sociales y los criterios éticos que guían el problema de la elección de la investigación biotecnológica ?
¿Biotecnología para lograr qué metas sociales y agronómicas?
A estas y a otra preguntas trataremos de buscar nueva respuesta en los próximos números
3 de Agosto de 2000