Ciudad de Buenos Aires 26 de febrero de 2001.
De nuestra mayor consideración:
Nos dirigimos a Ud. en respuesta de la nota enviada el 12 de enero del corriente año en donde nos solicita nuestra opinión sobre el Anteproyecto de Resolución para Inscripción, Registro y Habilitación de Salas de Extracción de Miel.
Nos sorprende de sobremanera que en los meses donde la actividad del apicultor se centra en el trabajo a campo nos solicite atender los tiempos por Ud. previstos. Según lo acordado en la reunión de Miel 2000 era un tema que quedaría a debatir recién después de marzo, conciente de esta manera que el debate es casi nulo, ya que todos los que se dignen de denominarse apicultores se encontrarán atendiendo sus colmenas.
Vemos entonces con desagrado que se intente hacer este nuevo anteproyecto con mucha prisa y sin lugar a debate (no por el tiempo, sino por la época) con las entidades que solicitaron la derogación de la Reglamentación anterior, tal como Ud. lo señala en los antecedentes del anteproyecto, que seguramente tendrá la misma suerte.
Tampoco da buenas señales que el 28 de febrero prevea organizar una reunión preliminar "exclusiva" de Autoridades Oficiales, en donde seguramente se acordarán formas de acción de una reglamentación que no posee el consenso de las entidades apícolas.
Más allá de esta falta de debate entre los verdaderos implicados es que le preguntamos nuevamente ¿quién necesita esta reglamentación?, ¿solucionará algún problema?, pues le recordamos que sin reglamentación seguimos siendo los primeros exportadores mundiales de miel.
También quisiéramos que nos conteste ¿quien va a pagar este sistema?, ya que habrá que inscribirse, registrase y habilitarse y por lo visto no alcanza con los más de mil agentes de campo entre veterinarios y paratécnicos del SENASA sino que recurrirán a los técnicos provinciales para un sector, que según la SAGPyA, el 80% no supera las cien colmenas y que por ende no llegarán a cumplir esta norma.
Dr. Fornasari, si el SENASA hoy necesita un Certificado de Calidad para acompañar nuestra miel, porque no capacita a los técnicos del organismo para que realicen extensión y fomenten las "Buenas Prácticas" entre los apicultores, en vez de seguir insistiendo a través de Reglamentaciones distintas a los usos y costumbres de los apicultores que llevaron a ser a nuestro país el primer exportador mundial de miel.
Si bien hay muchas objeciones técnicas realizables a vuestro anteproyecto, queremos dejar bien claro que primero queremos debatir si es necesario implementar este tipo de medidas, ya que nuestra sociedad, tal como lo manifestó junto con gran cantidad de apicultores, no lo cree necesario.
Sin más lo saludamos a Ud. esperando que entienda algunas de estas razones, y le solicitamos que recién en la primera reunión del Comité Consultor/Asesor, a realizarse a fines de marzo, se debata la necesidad de esta norma, ya que para ello fue creado.
Lucas D. Martínez
Secretario General de SADA