Don Jacinto NAVEIRO (7/1909 - 7/12/1982)

 

SE CUMPLE ESTE AÑO EL VIGESIMO ANIVERSARIO DE SU FALLECIMIENTO

 

   Veinte años es prácticamente una generación, por eso es posible que muchos apicultores jóvenes no hayan oído hablar de don Jacinto NAVEIRO, gran criador de reinas de 25 de MAYO (BA) que durante el doble de ese tiempo, o sea nada menos que 40 años y hasta su muerte, fue referencia obligada en la apicultura de nuestro país.

 

   De modestos orígenes, se inició en la vida laboral como empleado de tienda, al mismo tiempo que de manera autodidacta leía todo cuanto caía en sus manos sobre la naturaleza, las plantas y las abejas. Sobre todo las abejas, la gran pasión de su vida.

  A causa de la crisis económica de la época, es despedido de su trabajo, y es entonces cuando compra una quinta de 1 hectárea en la cual se establece, y donde tendrá sus primeras colmenas.

 

  De espíritu inquieto y progresista, adquiere reinas importadas de Italia en una famosa casa de aquél entonces en Buenos Aires, la Casa Petery, así como material estándar, toda una novedad para esa época, donde la mayoría de las colmenas residía en cajones de manzanas. Así es que en los albores de la década del '40 comienza este pionero su paciente trabajo de mejoramiento de la raza criolla local, en busca de la italianización que se conseguiría recién muchos lustros después.

 

   La calidad de sus abejas llama la atención de los colegas apicultores y comienza a ser requerido como proveedor de núcleos primero, y de reinas después, tarea en la que pone todo su entusiasmo y dedicación, logrando aumentar año a año su producción hasta llegar a las 7.000 reinas por temporada. Pero no sólo se ocupaba de la cantidad sino también de la calidad, incorporando a su prestigioso plantel las líneas que a su juicio aportaban los genes que nuestra incipiente apicultura necesitaba.

 

   Un rasgo destacado de su personalidad fue su predisposición para compartir conocimientos y descubrimientos sin egoísmos ni mezquinos cálculos. Divulgador por excelencia, la legendaria GACETA DEL COLMENAR lo tuvo de colaborador permanente y jerarquizado, en artículos a los que el paso de los años no ha hecho mella y conservan gran parte de su validez original, como quedó demostrado en la reedición que se hizo el año pasado a través de la Lista de Apicultura por Internet.  Su mejor y más completo artículo, "La cría de reinas: Remunerativo renglón apícola" tuvo el privilegio de trascender fronteras al incorporarse a los Anales del Congreso de Apimondia que se hizo en Buenos Aires en el año 1.973.

 

  Don Jacinto hizo punta y marcó rumbos en la cría de reinas, por su pasión por la tarea y por una perseverancia de 4 décadas a lo largo de los cuales fue amasando, junto a otros renombrados criadores, una abeja particular, una italiana con ancestro criollo que no tenía nada que envidiar a las mejores importadas en su desempeño. Nunca buscó una abeja espectacular que se destacara brillantemente en algún aspecto puntual para llamar la atención; al contrario, era enemigo de las figuraciones y quería que sus reinas fueran completas, armónicas, equilibradas y adaptadas a las diferentes circunstancias que les tocara afrontar.  Perfil bajo y metas elevadas marcaron siempre su estilo y su accionar.

 

   No puedo terminar esta reseña sin mencionar que NAVEIRO hizo escuela también por su conducta, por su honestidad y por su amor a la verdad y a la naturaleza que Dios nos ha confiado. Esto quedó reflejado en su actividad como criador, en el cuidados de sus plantas, en sus artículos y en el círculo de quienes tuvimos el privilegio de ser sus amigos,  entre los cuales se encontraba en primer término el recordado Ingeniero Moisés KATZENELSON, quien siempre lo admiró y compartió, con él, su lucha por una apicultura mejor.

 

   Desde el Criadero Apícola LOS ALAMOS le rendimos nuestro homenaje de gratitud, ya que hemos recibido su genética, su forma de trabajo, sus famosos núcleos dobles y hasta su clientela, a la cual nos recomendó.  Él ayudaba a los criadores jóvenes para que continuaran su obra, ya que no tuvo la suerte de que sus hijos tomaran la posta. En la medida de nuestras limitadas posibilidades, es lo que tratamos de hacer.

 

   Recordemos pues el próximo 7 de diciembre, que 20 años atrás recibía merecido descanso un grande de la apicultura argentina y del mundo, que ayudó a que nuestra actividad sea lo que hoy es. Y pidamos al Señor por su alma.

 

 

Ricardo Prieto / 2002

 

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