Sábado 28 de octubre de 2000 Diario Clarin

ASOCIATIVISMO : LOGROS DE UN GRUPO APICOLA DE CAMBIO RURAL
El espíritu de la colmena

Nueve productores de Bolívar armaron una sala cooperativa de extracción de miel modelo en la zona. El valor de estar juntos.



Si hay una actividad cooperativa por excelencia, es la producción de miel. Cada abeja suma su esfuerzo a un logro común. ¿Qué pasa cuando entran a tallar los hombres? Un grupo de pequeños productores de Bolívar, motorizado por el Programa Cambio Rural del INTA, muestra que ese espíritu asociativo continúa: levantó una sala de extracción comunitaria, modelo en la zona

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El Grupo Apícola Bolívar nació en 1995 prohijado por el Cambio Rural del INTA. "Eramos un grupo de amigos y decidimos formar un grupo", recuerda Adrián Gómez, uno de los 9 integrantes.

Los comienzos del grupo fueron tanteos: empezaron buscando capacitarse para aumentar la producción, bajar los costos de las compras y aumentar el poder de venta. Según les había aconsejado Alberto Vicente, el ex promotor asesor del grupo, "no es lo mismo ir a vender 5 tambores que 50, ni comprar 100 hazas y pasar a 1.000", contó Gómez.

Cuando se fueron afianzando en la acción grupal y vieron que esos primeros logros eran una realidad, surgió la idea de la instalación de una sala de extracción asociativa. Allí vieron que no estaban solos: la gente de la Municipalidad de Bolívar les ofreció sumar el esfuerzo del Corredor Productivo de que forma parte Bolívar.

"Esto muestra cómo el proceso de organización que había iniciado el grupo dentro de Cambio Rural significó el abono para articularse con otros programas de desarrollo local y regional", indicó a Clarín Rural María Isabel Tort, de la Unidad de Coordinación de Cambio Rural y una de las más firmes impulsoras de las formas asociativas dentro del Programa.

Flor de sala

Cuando comenzó la idea de la sala en común, "el asesor nos aconsejó que hagamos una sola sala, acorde con las reglamentaciones vigentes, con la idea de prestar servicio a terceros", recordó Gómez.

Así lanzados, adquierieron un predio en el Parque Industrial de Bolívar, donde, con dinero propio de los productores, levantaron el galpón. La Municipalidad aportó algunos materiales y apoyó la gestión del crédito que ofrecía el Corredor Productivo para la maquinaria.

Gómez describe, orgulloso, la sala de extracción: "Tenemos un extractor de acero inoxidable, una cuchilla automática, fundidor de opérculos, decantador de acero inoxidable al piso y bomba extractora. Todo de acero inoxidable. Es decir, cumplen con las normas internacionales".

Tocá el tambor

Durante la temporada 98/99, las 2.000 colmenas que suma el grupo produjeron 67.000 kilos de miel, unos 200 tambores. De ellos, el 75% perteneció a los integrantes y el 25% restante, a terceros. En la campaña pasada, pese a que crecieron en la cantidad de colmenas, repitieron casi la misma performance. "Es que el clima nos complicó", explicó Gómez.

Con respecto a las ventajas que obtuvieron, Gómez las centraliza en:

· Reducción de la inversión inicial. "Es imposible individualmente gastar en una planta así, más aún para una actividad que sólo se hace durante dos meses al año."

· Lograr menores gastos de mantenimiento y amortización y menores gastos operativos. "Tenemos empleados y así el tiempo que nos sobra lo dedicamos a atender mayor cantidad de colmenas."

· Alcanzar un mayor poder de negociación tanto en la compra de tambores como en la venta. Tranquilamente se baja un 10 o 15% en esas compras conjuntas.

· Tener una sala adapada a las normas internacionales que entrarán en vigencia.

Como se ve, los hombres también aprenden de las abejas.