Por sus condiciones agroecológicas,
la provincia de Buenos Aires, fue tradicionalmente el principal productor
de miel de nuestro país, alcanzando a un 45 % de total. Pero, a partir de
la década del 1970, con la revolución de la soja y el proceso de
agriculturización, por la reducción de la superficie destinada a la
ganadería, cuyas especies forrajeras constituyeron la principal fuente
para la producción de miel, los apiarios se fueron paulatinamente
quedando sin las fuentes nectíferas. Además, el uso intensivo de los
herbicidas prácticamente terminaron con la flora autóctona (cardos,
nabos, diente de león, vara de oro, etc.) que crecían espontáneamente
debajo de los alambrados y en las banquinas.
En 1996, debido al fracaso de
la cosecha de miel y a la falta de stocks a nivel mundial, los apicultores
argentinos se vieron favorecidos con un aumento del precio. La alta
rentabilidad de la actividad permitía trasladar los apiarios siguiendo
las floraciones de las distintas épocas a eucaliptos, chilca y citrus en
la provincia de Entre Ríos, al algarrobo en San Luis y Córdoba, a las
pasturas en La Pampa, al citrus en San Pedro y Tucumán entre otros
lugares.
En la actualidad, el panorama
ha cambiado, debido al constante aumento que tubo el gasoil, uno de los
principales insumos de la actividad, y como se puede observar en el cuadro
adjunto, el precio de la miel prácticamente retrocedió a los valores
históricos, generando una disminución en la rentabilidad que impide
mantener algunas de las prácticas como la anteriormente señalada.
Por otro lado se reconoce, que
la colza es un buen aliado de las abejas, por consiguiente, hay
apicultores que están proyectando sembrar este cultivo en su propio lote,
alquilando campo y reemplazando la clásica rotación trigo-soja por
colza-soja o inclusive colza-girasol. Lógicamente, estas alternativas son
todo un desafío, porque el tradicional apicultor se convertiría en un
potencial productor agropecuario, hecho que plantea algunas dudas y demora
las decisiones.
Sin embargo, esto evitaría
afrontar los gastos del traslado de los apiarios que usualmente se realiza
en los comienzos de la primavera, actividad que se esta tornando poco
rentable, debido al precio actual de la miel. Cabe destacar que el
movimiento de colmenas, requiere disponibilidad de mano de obra y de
infraestructura necesaria como vehículos adecuados, grandes distancias a
recorrer, además de los alquileres que a veces se pagan y las
dificultares por parte del apicultor, derivadas del desplazamiento de su
lugar de residencia habitual.
Otra alternativa, es
conectarse con agricultores que siembran sus lotes de colza con una marca
de semilla compuesta por una asociación varietal. Este cultivar,
necesariamente depende de la presencia de abejas como agente polinizador
para desarrollar en pleno su potencial productivo. Por consiguiente, los
productores que utilizan estas semillas reciben con agrado colmenas de
terceros en sus campos.
En cuanto la colza comienza a
florecer, a principios de primavera, por un espacio de 40 a 45 días las
abejas se incentivan naturalmente al máximo, no produciendo mucha miel,
pero se notará una gran mejora en la postura y en el crecimiento de la
población, etapa en que el apicultor aprovecha para realizar las
multiplicaciones. La receptividad adecuada en un lote de esta oleaginosa,
con una altura de hasta 1,60 m. y con una densidad de 60 a 100 plantas por
metro cuadrado, es de hasta diez colmenas por hectárea.
Por ultimo, cabe destacar que
el cultivo de colza se presenta para el apicultor de la región, como una
opción valida, pero habrá que revisar los costos y la rentabilidad. Si
el negocio de colza-apicultura puede ser una alternativa rentable para
algunos ayudará a mantener la actividad. En caso contrario, nos
quedaremos con pocos apiarios en el paisaje regional.
Evolución del precio de la miel (u$s/kg.)
|
Año
|
1996
|
1997
|
1998
|
1999
|
2000
|
|
Prom. anual
|
1.63
|
1.37
|
1.14
|
0.81
|
0.86
|
Fuente:
Elaboración propia con información de la SAGPyA sobre la base de datos
de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.