Agr.
Héctor Raúl Triccó[1]
La miel, uno de los
alimentos más antiguos de la humanidad, es natural y sabrosa por sus
propiedades organolépticas para la alimentación diaria. Conocer sus características
y virtudes podría ser muy importante para que en un futuro se incorpore en la
dieta de los argentinos.
Desde la antiguedad el ser humano ha satisfecho el
gusto por el sabor dulce con frutas y miel. Alimentos naturales que contienen
no sólo azúcares, sino también vitaminas, minerales, enzimas, ácidos orgánicos
y proteínas. Sin embargo hoy, el azúcar (sacarosa refinada y cristalizada
contenida en el jugo de la caña y otras especies, como por ejemplo, la
remolacha) ha desplazado a todas estas fuentes, utilizándose en el hogar y en
infinidad de procesos industriales.
Es
ampliamente conocido que existen otros edulcorantes. La miel, es uno de ellos,
que puede sustituir al azúcar en todas sus aplicaciones, siendo un alimento
natural elaborado por las abejas melíferas a partir del néctar de las
flores.
La positiva acción que ejerce la miel sobre el
organismo humano, se atribuye a sus componentes minerales y azúcares
compuestos por glucosa y fructosa. Además su contenido en aceites esenciales
y balsámicos tienen la propiedad de desinfectar y tonificar las vías
respiratorias. Lo mismo sucede con el fósforo y el ácido fórmico, éste último,
es un eficaz antiséptico, así como las hormonas y vitaminas, que también
desempeñan un papel de activos catalizadores, capaces de liberar la energía
contenida en potencia en otros alimentos.
Se dice que el simple consumo regular de miel
provoca una acción positiva sobre los corazones castigados por el stress,
aumenta la cantidad de glucógeno disponible en el hígado, además de
desarrollar una función hepato-protectora, no necesitando una previa digestión.
También actúa favorablemente como sedante y en los casos de molestias
del estómago; Su consumo diario aumenta la tasa de hemoglobina en la sangre
debido al aporte de hierro que enriquece los glóbulos rojos evitando la
anemia. Estas y otras cualidades son ampliamente reconocidas.
Siempre se destacó a este producto no solamente por sus propiedades
alimenticias y energéticas, sino como se expresó anteriormente, por ser una
importantísima fuente natural de minerales, entre ellos el calcio, que tiene
la propiedad de fortalecer los huesos y los dientes en combinación con los azúcares
y vitaminas, que actúan produciendo una acción preventiva y terapéutica
de las enfermedades en el organismo humano.
Todos los años cuando comienza la temporada otoñal,
con la llegada de los primeros fríos, se incrementan notablemente las
enfermedades de las vías respiratorias. Por consiguiente, al primer remedio
que tradicionalmente se recurre es al consumo de miel, resultando ser una
costumbre de mucho arraigo desde la antigüedad por su acción antimicrobiana, como calmante y descongestivo en afecciones de la
garganta o de orígenes bronquiales.
Es así, que en nuestro país, la gran mayoría de
los habitantes demandan a la miel como
medicamento. Pero son pocos los que la ingieren a lo largo de todo el año,
incorporándola como alimento o edulcorante en la mesa familiar.
Indudablemente en la mayoría de los casos, por desconocimiento de sus
propiedades.
Este producto también es valorizado por sus
cualidades en la buena cocina, en todo lo que se deba endulzar reemplazando al
azúcar, entre otros usos, para contribuir a humectar, los preparados de
confitería, eliminando en las masas y postres la porosidad y sequedad; Para
gratinar carnes realza el sabor brindándole una excelente presentación.
También se destaca por su aporte en los derivados lácteos, como ser en la
preparación de dulces de leche, helados y yogures.
Argentina, es el tercer productor mundial de miel
de primera calidad, después de China y los Estados Unidos y desde 1997 ocupa
el primer lugar como exportador con volúmenes que han superado las 80.000
toneladas anuales.
A lo largo de nuestro territorio, con una
extraordinaria riqueza de variadas fuentes florales y las especiales
condiciones climáticas de las principales regiones productoras, como la
provincia de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe y La Pampa,
favorecen a la apicultura como una actividad en franca expansión y sobre
todo, con las posibilidades de producir mieles ecológicas o especiales. Estas
últimas se distinguen por la región geográfica a la que pertenecen y por
sus orígenes botánicos, siendo más valiosas las monofloras, es decir las
provenientes de una misma familia, género o especie vegetal, que las
polifloras, que resultan de la mezcla de secreciones, polen y néctar de
varias clases de flores.
Sin embargo, el consumo nacional de miel es
relativamente bajo, aproximadamente 250 gramos por habitante/año, en
comparación al de los países industrializados del primer mundo, que en
varios de ellos alcanza a los 2 kg./hab./año. Si bien el consumo local es
relativamente reducido, ello no significa que el mercado interno no sea
potencialmente atractivo.
Sin lugar a dudas, sería
muy importante que los organismos e instituciones orienten y promuevan
acciones para mejorar el consumo de miel en el país, como por ejemplo,
desarrollar campañas publicitarias, reducción de impuestos para el mercado
interno, sugerir la incorporación en los menúes alimenticios en los
comedores públicos (escuelas, hospitales, centros comunitarios, etc.)
Para el ama de
casa, también conviene destacar algunas recomendaciones, que seguramente ayudarán
a elegir un buen producto a la hora de comprar miel:
·
Adquier
mieles adecuadamente etiquetadas.
·
Controlar la
fecha de envasado. Debe ser del año o de la última temporada (la cosecha se
realiza en verano).
·
Rechazar
mieles fraccionadas en envases reciclados.
·
La miel pura
suele espesarse y cristalizarse. Si la prefiere líquida, caliéntela a “baño
maría.”
Por último, hay que destacar el valioso y dinámico crecimiento en
nuestro país, del sector apicola, duplicándose en el último quinquenio. Pero
tambien hay que observar la tendencia negativa en la rentabilidad apícola en
las ultimas 4 cosechas, situación que se agravará en lo sucesivo si no corrige
la barrera arancelaria interpuesta recientemente por los Estados Unidos a las
exportaciones argentinas de miel. Este país es
nuestro principal comprador con alrededor del 50% del volumen exportado.
Ahora mas que nunca hay que redoblar los esfuerzos para incrementar
nuestro mercado interno, promocionando a uno de los alimentos más antiguos de
la humanidad, agradable por sus propiedades organolépticas y con relevanntes
características y virtudes naturales.
Bibliografía
Los Lirios - Revista de Apicultura - Año 3. Nº
25. (1998).
Root, A. I. (1998) ABC y XYZ de la Apicultura. 37º edición. Editorial
Hesmiferio Sur. Argentina;. 723 Pag.
Triccó, H. R. (1998) Mercado y rentabilidad de la actividad Apicola.
INTA - Proyecto de Diversificación Productiva . Serie “C” num.18.
Werthein I. (1995) El Apicultor..Futuro
privligiado de la industria agropecuaria; edición El Arca. Argentina: 110 Pag.
[1]Técnico del área de
Estudios Económicos y Sociales de la Estación Experimental Agropecuaria
Pergamino del INTA. Referente de los estudios de mercado y del sistema de análisis
económico-financiero del Proyecto Integrado de Desarrollo Apícola
(PROAPI).